Cineinfinito #108: Leighton Pierce (I)

CINEINFINITO / Centro Cultural Doctor Madrazo
Miércoles 23 de Octubre de 2019, 19:30h. Centro Cultural Doctor Madrazo
Calle Casimiro Sainz, s/n
39004 Santander

Programa: (el orden de los films según indicaciones del autor)

50 Feet of String (1995), 16mm, color, sonora, 52min
Glass (1998), 16mm, color, sonora, 7min

Formato de proyección: HD (nuevos transfers digitales)

Agradecimiento especial a Leighton Pierce


Leighton Piercecuyo nombre completo esJohn Leighton Pierce, nació el 27 de octubre de 1954 en Rochester (Nueva York). Es un cineasta experimental americano que trabaja con el cine, vídeo, sonido e instalaciones. Es conocido sobre todo por su técnica impresionista en la creación de imágenes de vídeo que produce, en unión de su diseño sonoro, un efecto hipnótico. El motivo del agua es dominante en su obra y dio nombre a la serie de cine y vídeo “Memories of Water” (Memoria del agua). También es docente y fue decano en el Instituto Pratt y en CalArts entre 2012 y 2019.

Pierce busca inspiración en su entorno inmediato. Ha afirmado que “una película o una obra de vídeo pueden ser consideradas, en sus términos más simples, como una experiencia significativa en el tiempo. Como cineasta, asumo esto como mi misión: estoy componiendo, mediante imágenes y sonidos, una experiencia para el público, con la esperanza de que consiga modificar su percepción, aunque sea de forma mínima”.

Ha obtenido más de 60 galardones en festivales de cine, becas de instituciones como Rockefeller, Guggenheim, Creative Capital Award, y el National Endowment for the Arts, y ha proyectado sus películas en el MoMA de Nueva York, Festival de Cine de Sundance, Festival de Cine de Rotterdam, Cinemateca francesa y Whitney Biennal.

Leighton Pierce born John Leighton Pierce (27 October 1954, Rochester, NY) is an American experimental filmmaker who works with film, video, sound, and installation. He is best known for his impressionistic technique in video imagery that creates a hypnotic effect as well as his use of sound design. The motif of water is dominant in his work and gave the name to the film/video series “Memories of Water”. He is also an educator and served in the role of Dean at both Pratt Institute and CalArts from 2012–2019.

Pierce looks for inspiration in his immediate surroundings. He has stated that “in the simplest terms, a film or a video can be considered to be a meaningful experience in time. As a filmmaker, I take that as my mission: through the use of image and sound, I am composing an experience for the audience, hopefully one that works to alter consciousness in even a minimal way”

He has won over 60 awards from film and experimental festivals, grants such as the Rockefeller, Guggenheim, Creative Capital Award, and the National Endowment for the Arts, and has screened his films at the Museum of Modern Art, NY, the Sundance Film Festival, Rotterdam Film Festival, Cinémathèque française, and the Whitney Biennal.


50 Feet of String (50 pies de cuerda, 1995)

Esta es la primera parte (6 secciones) de una película en 12 secciones que pretende llevar a los espectadores a un estado de espíritu más visceral, menos verbal y analítico. La “acción”, pequeños sucesos como la llegada del correo, la tormenta que se avecina, y la siega de la hierba, resulta secundaria en relación con la manera de percibir esos sucesos. En gran medida, esta película se retrotrae hacia una suerte de posible memoria personal de la primera infancia.

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Hace un año vi 50 Feet of String, la película de Leighton Pierce de 1995. Entonces yo estudiaba arquitectura, y era un recién llegado al mundo del cine, pero la película me sedujo y me conmocionó de inmediato por su representación abstracta y su construcción del espacio doméstico más allá de lo reconocible y lo familiar en un sentido prosaico.

50 Feet of String está compuesta como una pieza de música con doce capítulos o movimientos. Filmada a la luz del día exclusivamente, se tiene la impresión de que acaso estas doce secciones no solo reconstruyen doce horas diurnas o de rutina diaria, sino que funcionan como un reloj que revela la repetición y el patrón rítmico de un conjunto de sucesos domésticos –tareas de la casa, servicios de correos, juegos, etc. En la mayor parte de las secciones aparece la cuerda, que se muestra extendida en diagonal a lo largo de la pantalla: un motivo gráfico recurrente a través de los fotogramas.

La representación espacial es hipersensible a los detalles más mínimos, al movimiento de las cosas (desde el paso de un coche en la calle al balanceo de una cuchilla sobre la hierba), y a la plasticidad provocadora de los objetos cuando son filmados de cerca, o de manera inusual. Pierce reencuadra el espacio familiar constantemente hacia algo nuevo.

En la obra de Pierce, la imagen filmada se llena de significado con el sonido. El artista estudió primero música, desde la electrónica al jazz, y luego empezó a hacer cine. Aún es probable que diga que la parte más satisfactoria de hacer cine es la acción de componer la banda sonora (y que lo mejor del montaje de vídeo digital es su semejanza con la edición sonora). En 50 Feet of String aparecen sonidos específicos y difusos, compuestos sobre imágenes que oscilan desde lo nítido y plástico a lo desenfocado y abstracto. El sonido empieza controlando el significado y efecto de estas composiciones pictóricas, y su unión conforma una imagen que evoca la memoria y la imaginación.

Pierce utiliza una técnica de cámara evidente y repetitiva: la manipulación de la profundidad de campo para ajustar de forma sistemática los diversos grados de detalle que aparecerán enfocados en la pantalla. De esta manera, la mayor parte de la película no es tanto una ventana abierta a lo doméstico sino un lienzo pintado a partir de la observación documental del espacio doméstico, cuyo objetivo es crear la perplejidad de algo mágico a medida que las imágenes empiezan a desenfocarse y volverse ajenas, y se transforman lentamente en objetos reconocibles, volviendo a entrar en foco desde la nada.

Pierce utiliza el análisis subjetivo de su realidad doméstica para encontrar su lugar en el mundo. Haciendo cine, componiendo los sonidos y rastreando sus conceptos y sus recuerdos, orquesta una construcción narrativa sintética, llena de asociaciones, absorbente. La veo y participo con mis propios conceptos/ficción, mis prejuicios y mis recuerdos de entornos domésticos no demasiado diferentes.

Laura Coombs. 50 Feet of String: Interview with Leighton Pierce (50 Feet of String: Entrevista con Leighton Pierce). Publicado en MFJ nº 45/46 (otoño de 2006) Hybrids

This is the first part (6 sections) of a 12 section film that invites viewers into a more visceral and less verbally analytical state of mind. The “action,” small events like the mail arriving, the storm coming, and the grass getting mowed, are secondary to the way of perceiving those events. In many ways this film reaches back into a kind of personal memory one might recall from early childhood.

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One year ago, I viewed Leighton Pierce’s 1995 film, 50 Feet of String. As a student studying architecture, and a newcomer to film, I was initially enamored with the film’s abstract representational quality and its construction of domestic space beyond the recognizable and mundanely familiar.

50 Feet of String is composed like a piece of music with twelve intertitled segments, or movements. Filmed only in daylight, one has the impression that perhaps these twelve segments not only make up 12 hours of daylight and daily routine, but also act as a clock to reveal the repetition and rhythm found in a set of domestic events—chores, delivery services, play etc. In most segments there is an appearance of the string, pulled taught diagonally through the screen, a recurring graphic motif drawn across the frames.

Spatial representation is hypersensitive to minute details, the movement of things (from the passing of a car on the street to the incremental sway of a blade of grass), and the provocative plasticity of objects when shot in close or unfamiliar ways. Pierce constantly allows for a re-framing of familiar space into something new.

In Pierce’s work, the filmed picture acquires abundant meaning with sound. The artist first studied music, from electronic to jazz, and then moved into making films. He is still likely to say that the most fulfilling part of making films is the act of composing the soundtrack (and that the best thing about digital video editing is its likeness to sound editing). In 50 Feet of String, specific and diffuse sound is composed over images undulating from crisp and plastic to blurred and abstract. Sound begins to control the meaning and effect of these painterly compositions, and together they mold into an image that evokes memory and imagination.

Pierce uses one obvious and repetitive camera technique, the manipulation of depth-of-field to systematically select varying degrees of detail to come to focus on screen. In this way, most of the film is not so much a window into the domestic, but a canvas made from observing and documenting domestic space, geared towards creating magical puzzlement as images begin blurred and unfamiliar and slowly transform into recognizable objects, emerging into focus from thin air.

Pierce uses his subjective analysis of his domestic reality to find his place within the world. By making film, composing sound, and tracking thoughts and memory, he orchestrates a synthetic narrative construction that is associative and absorbing. I watch and participate with my own thoughts/fiction, biases and memory of domestic environments not too dissimilar.

Laura Coombs. 50 Feet of String: Interview with Leighton Pierce. Printed in MFJ No. 45/46 (Fall 2006) Hybrids


Glass (Cristal, 1998)

Una naturaleza no tan muerta en el patio trasero, con niños, agua, fuego y otros pocos elementos básicos. Aunque el efecto es en última instancia poético y transformador, constituye también un estudio sobre las leyes de la óptica: una investigación de la refracción, difracción, difusión, reflexión y absorción.

“La hoja de una ventana viene a ser una paradoja, ya que unifica dos funciones opuestas. Por una parte separa el “dentro” del “fuera”, pero los dos espacios permanecen visualmente conectados. El cristal, como el agua, puede fluir, y ambas sustancias comparten las cualidades de transparencia, refracción y reflexión. Esta última cualidad es la que permite que “dentro” y “fuera” puedan combinarse en una única imagen. La cristalina banda sonora acompañante, que oscila entre el gemido de un columpio y un fuego crepitante, supone un contraste muy efectivo con las cualidades difusas del cristal (de Glass).”

– del Catálogo del Festival Impakt de 1998. Utrecht (Holanda).

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Construida a partir de lo que parece una toma única, en un patio trasero: un aspersor de agua, niños que pasan de un lado a otro en un columpio. En una secuencia de cambios de foco y fundidos invisibles, Pierce nos entrega un verano infantil, sus olores, sonidos y lánguidos placeres. Como ocurre con la mayor parte de su obra, no se puede describir adecuadamente: dado que trabaja con niveles visuales tan profundos, describir sus medios técnicos es como aniquilarla para una autopsia.

Sí, está compuesta con suprema brillantez técnica, y alguien (quizás yo mismo) con experiencia técnica suficiente podría describirla, pero esta descripción supone despojarla de sus cualidades auténticas. En medio de la calima y el brillo de una tarde de verano, refractada en un cristal, en la cortina de agua, en las ondas del calor, con el chirrido de un columpio –pero sobre todo, refractada en la visión de Pierce–, la esencia de la infancia aparece poética condensada en unos minutos. –Jon JostLeighton Pierce: Master Miniaturist (Leighton Pierce: Maestro miniaturista). Senses of Cinema.

A not-so-still life in the backyard with children, water, fire and a few other basic elements. While the ultimate effect is poetic and transformative, it is simultaneously a study in the laws of optics – an exploration of refraction, diffraction, diffusion, reflection and absorption.

“A window pane is a paradox of sorts, as it unifies two opposing functions. On the one hand it separates the ‘inside’ from the ‘outside’ while the two spaces still remain visually connected. Glass, like water, can also flow, and both substances also share the qualities of transparency, refraction, and reflection. It is in this last quality that ‘inside’ and ‘outside’ can merge into one image. The accompanying crystal clear soundtrack, which ranges from a groaning swing to a crackling fire, very effectively contrasts the diffuse qualities of GLASS.”

– from the Impakt Festival Catalogue 1998,
Utrecht, The Netherlands

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Constructed of what seems a single shot, in a backyard; a water sprayer on, children passing back and forth on a swing. In a sequence of focus pulls and invisible dissolves Pierce renders up a childhood summer, its smells, sounds, languid pleasures. Like most of his work it cannot properly be described, working on such deep visual levels that to describe its technical means is to murder it by autopsy.

Yes, it is composed of technical brilliance of the highest order, and this can – by someone (perhaps like myself) technically experienced – be described, but to describe it is to denude it of its real qualities. In the haze and shimmer of a summer afternoon, caught in the refractions of a glass, of splashing water, of heat waves, in the creak of a swing – but most importantly, in the refractions of Pierce’s perceptions, an essence of childhood is poetically compacted into minutes. –Jon JostLeighton Pierce: Master Miniaturist. Senses of Cinema.


Traducción de los textos: Javier Oliva