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Jan Decorte. El gesto condensado

Programa 1: Pierre (1976)

VIERNES 27 NOV / 21:30h
FILMOTECA DE CANTABRIA

Pierre 

Es una película intrigante por su posición original en el campo de la producción cinematográfica flamenca. No aspira a lograr un acabado técnico estándar, sino que manifiesta una política estética propia. Sus límites están claramente definidos: un estilo enfático, que se mantiene durante toda la película. Se trata de un camino inusual (casi suicida) para un joven cineasta (flamenco). Sus colegas se proponen hacer películas atractivas que la gente considere sólidas y realizadas profesionalmente. Películas que pueden atraer subvenciones oficiales, y que sólo hacen creer al público que algún día también “nosotros” podremos hacerlo. Películas que se mantienen en la distancia y la tensión entre la “norma” de la producción cinematográfica internacional y “nuestros” esfuerzos locales. Películas que pretenden deshacer esa distancia, sin dejar de mantenerla. Películas que se mantienen en la fase de la imitación experimental, pero no pretenden ser originales.

La película de Decorte está realizada con una altivez increíble, en frontal oposición a los hábitos y expectativas del joven cine flamenco. El enfoque que adopta Decorte con sus actores sorprende por lo inusual. Se trata de una película flamenca única, en la que los actores flamencos están utilizados de manera que carece tanto del dinamismo holandés como de la pesadez flamenca. El título de su obra televisiva es una especie de declaración de intenciones del cineasta: Nature morte. Naturaleza muerta: así es como hace que sus actores digan una frase, representen una escena y así es como filma. A diferencia de ese dinamismo torpe que hace tan insoportables a los actores flamencos.

Esta posición estética se busca en el trabajo con la cámara y el encuadre, en la cuidadosa atención al decorado y al espacio. Para mí, esa es la mayor revelación y fortaleza del cineasta: en esto, es absolutamente único en Flandes. Las posibilidades que extrae de cocinas y otros cubículos claustrofóbicos son magistrales. La atención que presta a la melancolía de la decoración burguesa de los años cincuenta es refinada y precisa.

Ante todo, Decorte es un director que promete. Como guionista y autor de diálogos tiene menos interés. Al menos para mí, los temas que aborda son bastante aburridos: el pequeño funcionario atrapado en una red de control y represión familiar, agobiado por la tiranía paterna (materna), preso de la rutina de una carrera burocrática, y que finalmente afirma su autonomía en un brote de locura liberadora. El enfoque estético del director, el de la naturaleza muerta, está demasiado cerca de su motivo. Resulta demasiado fácil tratar la opresión de la pequeña burguesía como una naturaleza muerta. 

Dirk Lauwaert. Kunst en Cultuur, 16 de noviembre de 1976

Jan Decorte, whose television play Nature morte was shown on national broadcaster BRT and who acts in Chantal Akerman’s Jeanne Dielman, made a film: Pierre. It was recently screened at the Film Museum. Black and white, 16 mm.
 
It is an intriguing film because of its original position in the field of Flemish film production. This is not some attempt at a standard technical finish that’s devoid of aesthetic politics. It is a clearly defined boundary, an emphatic style within which the entire film must develop. This is an unusual (almost suicidal) road for a young (Flemish) filmmaker. His colleagues are out to make attractive films that people will consider solid and professionally made. Films that are able to attract official subsidies, but only lead the public to believe that “we” might one day be able to make one too. Films that keep circulating in the distance and tension between the “norm” of international film production and “our” local efforts. Films that aim to undo this distance, all the while continuing to maintain it. Films that remain at the stage of experimental imitation, but have no claim to originality. 
 
Decorte’s film is made with incredible haughtiness, diametrically opposed to the habits and expectations of young Flemish cinema. The approach Decorte takes with his actors is startlingly unusual. This is a unique Flemish film in which Flemish actors have been manoeuvred in such a way that their onscreen presence is neither Dutchly dynamic nor plumply Flemish. The title of his television play is a sort of declaration of intent by the filmmaker: Nature morte. Still life: that is how he makes his actors say a line, play a scene, and that is how he films them. Unlike that clumsy dynamism that makes Flemish actors so very irritating. 
 
This aesthetic position is pursued in the camerawork and the framing, in the sophisticated attention to décor and space. For me, that is the filmmaker’s major revelation and strength: in this, he is entirely unique in Flanders. The advantages he manages to draw from claustrophobic kitchens and cubicles are masterly. The attention he devotes to the dreariness of 1950s bourgeois décors is refined and accurate.
 
Above all, Decorte seems to be a promising metteur-en-scène. As a scriptwriter and dialogist, he is less successful. At least to me, the issues he addresses are rather annoying: the petty official caught in a web of family control and repression, burdened with parental (maternal) tyranny, trapped in the rut of an office career, eventually affirming his autonomy in a fit of liberating madness. The metteur-en-scène’s aesthetic approach, that of the still life, is too close to the issues he is tackling. The oppression of the petty bourgeoisie is too easily approached as nature morte.
 
Dirk Lauwaert. This article originally appeared in Kunst en Cultuur, 16 November 1976.
sabzian.be

Traducción de texto: Javier Oliva