pdf-4_28_23

Mark Rappaport

Programa 4: The Scenic Route (1978)

DOMINGO 29 OCT / 19:30h
FILMOTECA DE CANTABRIA

The Scenic Route-1

 THE SCENIC ROUTE

Devana la historia de una mujer, su hermana, y el hombre que completa el triángulo. Contada a través de fuentes tan fértiles como la gran ópera, la pintura clásica y el melodrama victoriano.

Spins the tale of a woman, her sister, and the man who completes the triangle. Told through such fertile sources as grand opera, classical painting, and Victorian melodrama.

The Scenic Route es una extraña película onírica que cuenta la historia de dos hermanas que comparten amante sin darse cuenta. Rappaport elabora un anti-melodrama surrealista sobre mujeres prisioneras de sueños románticos, delirios y ansiedades. Nos recuerda que la experiencia en bruto es un mito. Vivimos en una cultura en la que nuestros alimentos se procesan, nuestras posesiones se fabrican y nuestro entretenimiento se somete a la prueba del mercado. ¿Por qué habrían de ser diferentes nuestras fantasías? Están producidas en masa, como nuestros automóviles; nuestras emociones son tan sintéticas como las telas de diseño. Y están o dejan de estar de moda con la misma rapidez. Corre, corre, lo más rápido que puedas; no puedes cogerme, soy el Hombre de Jengibre. En la visión vital de Rappaport, saturada de poder, el individualismo ha seguido el mismo camino que las radios de válvula de vacío. Somos antenas que resuenan en un campo de fuerzas de energías culturales cuya intensidad va en aumento. Nuestras identidades son tan artificiales como nuestro arte, nuestras aventuras amorosas se conjugan de forma tan intrincada como un verbo latino.

The Scenic Route is a bizarre dream film of a movie that tells the story of two sisters who share the same lover without realizing it. Rappaport crafts a zany anti-melodrama about female imprisonment in romantic dreams, delusions, and anxieties. He reminds us that raw experience is a myth. We live in a culture where our food is processed, our possessions manufactured, and our entertainment market-tested. Why should our fantasies be any different? They are as mass-produced as our automobiles; our emotions as synthetic as designer fabrics. And as quickly in or out of fashion. Run, run, as fast as you can; you can't keep up with the Gingerbread Man. In Rappaport's power-saturated vision of life, individualism has gone the way of the vacuum tube radio. We are antennas resonating to a surging force field of cultural energies. Our identities are as artificial as our art, our love affairs as elaborately conjugated as a Latin verb.

Ray Carney

Mark Rappaport hace películas que no tienen el mismo aire, ni suenan ni se perciben como las de los demás. Es alguien original. Ha descubierto y registrado su propio universo en el mismo sentido en que lo han hecho William Blake, Lewis Carroll, J. R. R. Tolkein o Charles Addams. Uno penetra en él según sus propios términos, dictados por la imaginación del autor, pero inmediatamente queda atrapado en él.

Es un universo en el que un puñado de personajes centrales reaccionan entre sí en estructuras melodramáticas lo más amplias posibles. Sus historias son extrañas, tristes o abrumadoramente banales, pero su universo visual está meticulosamente controlado: la dirección artística de las películas de Rappaport (esta vez de Lilly Kilvert) es tan importante como el guión o la dirección.

En la nueva The Scenic Route (que este sábado llega a Chicago Filmmakers directamente desde la Quincena de Realizadores de Cannes), nos presenta a tres personajes principales: dos hermanas, Estelle y Lena, y un joven llamado Paul que vive primero con Estelle, luego con Lena, y luego con ambas. Para que no parezca un guión apasionante, debo advertir que los personajes de Rappaport apenas se mueven y tienden a situarse en composiciones formales, como en un cuadro.

Hablan de vez en cuando, pero el peso principal de la historia lo llevan las voces de la banda sonora. Estelle comienza la historia describiendo un grabado del siglo XIX en una pared: muestra a un hombre tras las rejas que mira el cuerpo desnudo de una mujer acostada boca abajo cuya cama flota sobre el océano. ¿Qué significa la imagen? No mucho... hasta que Lena viene de visita y resulta que tiene una copia del mismo grabado... o cuando Estelle reproduce la escena del grabado con Paul tras las rejas. Las imágenes vuelven sobre sí mismas, sugieren significados ocultos, crean un trasfondo siniestro al negarse a “representar” nada más que la obsesión que los personajes tienen por ellas.

Estelle no ha tenido suerte en el amor. Al principio de la película, su exmarido la visita y la agrede. Paul la traiciona con su hermana. Hay una escena de calle perfecta en la que se encuentran el marido, Estelle y Paul, y los dos hombres “se estudian como boxeadores profesionales”, según dice Estelle en la banda sonora, mientras ella se interpone entre ellos.

El significado lo transmite el lenguaje corporal, la postura, los pequeños cambios en la expresión de los rostros y los ojos. Paul, por ejemplo, permanece casi siempre en silencio e inmóvil. Estelle tiene que fantasear lo que estará pensando. Su silencio es en realidad una forma de agresión, y tal vez la película trate en definitiva sobre la incapacidad de Estelle para encontrar a alguien con quien pueda comunicarse, más allá de los términos más simplistas.

La película está repleta de imágenes, fantasías, símbolos y elementos visuales impresionantes (como cuando se presenta una visita al campo haciendo que los personajes se detengan frente al papel tapiz panelado tan característico de la película, y entonces la "pared" se eleva lentamente para revelar el campo tras ellos).

Sin embargo, a pesar de esta riqueza, las cosas que las personas consiguen decirse suelen ser estériles y sin vida. (Y, sin embargo, paradójicamente, la película es muy divertida).

The Scenic Route es el primer largometraje en color de Rappaport (Local Color, en blanco y negro, se proyectó a principios de este año en el Film Center). Es una película de gran audacia visual, seria y estrictamente controlada; nunca se ha visto nada igual. Nunca llega a revelar sus enigmas... y nunca quise que lo hiciera.

R. Ebert

“Una novela matemática que la fantasía salva de la aridez (…) y va misteriosamente hacia un engañoso ‘suspense’, perpetuamente pospuesto, para deleite del espectador que aún sabe reír”.

Louis Skorecki

Traducción de texto: Javier Oliva