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¡Sin censura! Hollywood Pre-Code

Programa 11: Virtue (1932)

MIÉRCOLES 22 NOV / 19:00h 
CENTRO CULTURAL D. MADRAZO

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VIRTUE

Prueba de que es Precode
¡Trata toda ella de prostitutas!
¡Las mujeres son golpeadas y/o asesinadas!
En un agradable cambio, podemos ver a un tipo vestirse.
¡Beben en abundancia!
¡Todo el mundo apuesta todo el rato!
"Un caballero no le habla así a una dama".
"¿Quién es una dama?"
Virtud: recuperarlo
“¡Me acogiste, pero nunca me perdonaste!”

 

Historia. Todos lo tenemos. Y si eres del tipo loco y celoso, lo que hizo tu amante antes de conocerte puede volverte loco. Nunca he tenido este problema (ríe nerviosamente), pero desde tiempos inmemoriales, esa idea de que la historia sexual de una persona la define ha perseguido a la gente.

Carole Lombard es May, a quien acaban de expulsar de la ciudad por prostituirse. Y no de cualquier ciudad, sino la ciudad de Nueva York; ya sabes, ella debe haber estado tramando algo bastante retorcido, lo que hace que su historia implícita sea ciertamente un poco colorida. Sin embargo, regresa a la ciudad e inmediatamente engaña a un taxista llamado Jimmy en su camino para intentar conseguir algo de dinero de viejos amigos.

May es terrenal, dulce y honesta, todo lo cual queda muy lejos de los muchos problemas de Jimmy. El amigo de Jimmy, Frank (Ward Bond), comienza la película estando enamorado. "El matrimonio debe estar bien; todavía fabrican cochecitos de bebé", proclama Frank.

Pero Jimmy es mucho más conservador. Se burla de Frank: "Quieres el artículo genuino, ¿no?" Las mujeres que se han movido un poco no son lo suficientemente puras para Jimmy. Quiere una virgen 10 sobre 10 y no tiene miedo de proclamarlo con aire de suficiencia.

Los viejos amigos de May también son un poema. Está Lil, la vieja y arrugada que salió del juego para cuidar de su proxeneta perdedor, Toots (Jack La Rue). Luego está Gert (Shirley Grey), otra prostituta que intenta ir por el buen camino con May, aunque Frank y Toots también la tienen echada el ojo.

Después de devolverle el dinero del viaje, Jimmy ayuda a May a conseguir un trabajo legítimo como dependiente de una tienda, y pronto el noviazgo está en pleno apogeo. Está obsesionado con ahorrar suficiente dinero para convertirse en socio de una gasolinera, y May lo apoya plenamente, pero está atascado en la idea de que el matrimonio significa el fin de su sueño. Pero cuando le propone matrimonio, casi por accidente, ni siquiera él puede negar que la quiere demasiado como para no seguir adelante.

Esa felicidad no dura, ya que la noche exacta en que regresan de su luna de miel en Coney Island se encuentran con un ayudante de detective esperando para echar a May de la ciudad una vez más. Jimmy está devastado: no sólo es un pésimo identificador de personas, sino que su tan aclamado deseo por la novia virginal se ha empañado por completo.

Vuelven a estar juntos, pero las cosas ya no son iguales. Un incidente en el que Gert finge una enfermedad conduce a un malentendido masivo y Jimmy asume que ella ha vuelto a tener relaciones sexuales. Y, sólo por las convenciones del género, May termina yendo a la cárcel por asesinato, y Jimmy tiene que aprender a tener suficiente fe en ella para demostrar su inocencia.

La película está llena de diálogos duros: "El dinero es lo último en lo que pienso". “Sí, todas las noches antes de irte a dormir”. Y es sorprendentemente valiente. May, al ser asaltada por un amigo, le devuelve el dinero con una paliza bastante cruel, dejando al ladrón suplicando clemencia. Al público se le enseña una valiosa lección: no te metas con Carole Lombard.

El director Frank Buzzell hace uso frecuente de espejos a lo largo de la película, lo que complementa la duplicación de las escenas. Uno notable es cuando May, frente a un espejo, acicalándose, nota que Lil mete dinero a escondidas en su bolso. Más adelante en la película, después de que May encuentra a Gert para recuperar su dinero, se vuelve a utilizar el espejo.

Este reflejo se extiende también a escenas que carecen de espejo. Una larga escena inicial de felicidad doméstica se repite más tarde, cuando las sospechas de Jimmy manchan cada interacción. El atracón de Jimmy en el bar clandestino se repite de manera similar, la primera vez se salta la bebida y la segunda se entrega a ella. Y los arcos de los personajes de Jimmy y Lil incluso se reflejan: ambos tienen que renunciar a creencias arraigadas a las que se han resignado durante mucho tiempo para poder salvar la vida de May.

He hablado bastante de Jimmy porque, a pesar de que la película encajaba en el género cinematográfico de mujeres de la época, él es el personaje que ha de cambiar en esta película. May sabe lo que quiere al final del primer rollo, y el resto de la película está dedicada a como intenta disuadir a Jimmy de su sofocante condescendencia. El personaje de él ha de pasar de ser un gallito descarado que cree saberlo  todo sobre las mujeres a ser una mejor persona. Ha aprendido a no juzgar basándose en el pasado de una persona.

Los muchos pequeños giros de ·Virtue” hacen que se siga con diversión, y la sonrisa tortuosa y las habilidades dramáticas y astutas de Carole Lombard nunca dejan de parecer una revelación. Definitivamente, hay aquí matices de “Bad Girl”, de Frank Borzage, aunque sea más artificial en sus conflictos y en su resolución; esto no es algo malo, solo una observación. Gracias a un buen guión y una excelente actuación, “Virtue” es una pequeña joya de la Columbia.

Proof That It’s Pre-Code
It’s all about prostitutes!
Women get smacked around and/or killed!
In a nice switch around, we get to see a dude get dressed.
Drinking galore!
Everyone gambles all the time!
“A gentleman don’t talk that way to a lady.”
“Who’s a lady?”
Virtue: Taking It Back
“You took me in, but you never forgave me!”

History. We’ve all got it. And if you’re the loony jealous type, what your lover did before you met can drive you up the wall. I’ve never had this problem (he laughs nervously), but since time immemorial, that idea that a person’s sexual history defines them has haunted people.

Carole Lombard is May, who’s just been kicked out of town for prostituting. And not just any town, but New York City– you know she must’ve been to up to something pretty gnarly, making her implied history certainly a tad bit colorful. She doubles back to the city, though, and immediately stiffs a cabby named Jimmy on her way to try and get some money from old friends.

May is earthy, sweet, and honest, which is a far cry different than Jimmy’s many issues. Jimmy’s pal, Frank (Ward Bond), starts the movie smitten with love. “Marriage must be okay– they’re still making baby carriages,” proclaims Frank.

But Jimmy is much more conservative. He sneers at Frank, “You want the genuine article, don’t you?” Women who’ve gotten around aren’t pure enough for Jimmy. He wants a virgin 10 out of 10, and he ain’t afraid to smugly proclaim it.

May’s old friends are a handful themselves. There’s Lil, the old wizened one who got out of the game to take care of her loser pimp, Toots (Jack La Rue). Then there’s Gert (Shirley Grey), another prostitute trying to go straight with May, though Frank and Toots both have their eye on her as well.

After paying him back for the fare, Jimmy helps May get a legit job as a store clerk, and soon the courtship is in full swing. He’s obsessed with saving up enough money in becoming a partner in a gas station, and May fully supports that, but he’s stuck on the idea that marriage means the end of his dream. But when he proposes, pretty much on accident, even he can’t deny that he just loves her too much not to go through with it.

That happiness doesn’t last, as the exact night of returning from their honeymoon at Coney Island they find a vice detective waiting to take May out of the city once more. Jimmy is devastated– not only is he a really terrible reader of people, but his much vaulted desire for the virginal bride has become completely tarnished.

They get back together, but things aren’t the same. One incident with Gert faking an illness leads to a massive misunderstanding and Jimmy jumps to the assumption that she’s returned to hooking. And, just because of the genre, May ends up going to jail for murder, and Jimmy has to learn to have enough faith in her to prove her innocence.

The film is full of hard knock dialogue– “Money’s the last thing I think about.” “Yeah, every night before you go to sleep.”– and is surprisingly gritty. May, upon being robbed by a friend, pays her back with a rather vicious beating, leaving the crook begging for mercy. The audience is taught a valuable lesson– don’t mess with Carole Lombard.

Director Frank Buzzell makes frequent uses of mirrors throughout the picture, which compliments the mirroring of scenes. One notable one is where May in the forefront of a mirror, primping, notices Lil sneaking money into her purse. Later in the film, after May finds Gert to get her money back, the mirror is again used.

This mirroring extends to scenes that lack a mirror as well. A long early scene of domestic bliss is replayed later when Jimmy’s suspicions taint every interaction. Jimmy’s binge at the speakeasy is similarly repeated, the first time with him skipping the drink and the second time him indulging in it. And Jimmy and Lil’s character arcs are even mirrored– both have to give up ingrained beliefs that they’ve long resigned themselves to in order to save May’s life.

I’ve been talking about Jimmy quite a bit because, despite the film fitting into the women’s picture genre of the time, he’s the character that must change in this movie. May knows what she wants by the end of the first real, and the rest of the movie is her trying to talk Jimmy out of his stuffy condescension. It’s a character piece for him, going from a brash cock of the walk who thinks he knows everything about women to a better person. He’s learned not to judge based on a person’s past.

Virtue‘s many little twists keeps it a fun romp, and Carole Lombard’s devious smile and sly dramatic chops never cease feeling like a revelation. There are definitely shades of Frank Borzage’s Bad Girlhere, though this is still definitely more artificial in its conflicts and resolution– not a bad thing, just an observation. Thanks to a good script and excellent acting, Virtue is a nice little gem from Columbia.

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Traducción de texto: Óscar Oliva