Cineinfinito #48: José Rodríguez-Soltero

CINEINFINITO / Cine Club Filmoteca de Cantabria
Viernes 23 de Marzo de 2018, 17:00h. Filmoteca de Cantabria
Calle Bonifaz, 6
39003 Santander

José Rodríguez-Soltero

Programa:

LUPE (1964) 16mm, color, sound, 50′

Formato de proyección: HD 2K (Nuevo transfer digital)

(Agradecimiento especial a Filmmaker’s Coop NY)


Retirado del mundo del arte durante décadas, el fallecido José Rodríguez-Soltero fue una figura significativa en la comunidad artística de Nueva York entre mediados de los años 60 y primeros 70. Sus películas fueron incluidas con frecuencia en los programas de la Filmmakers’ Cinemateque, fue presentado en Film Culture y reseñado por Jonas Mekas en su columna Movie Journal, y fue amigo, colaborador y ocasional compañero de piso de Mario Montez, Charles Ludlam y Jack Smith.

[Retired from the art world for decades, the late Jose Rodriguez-Soltero was a significant figure in the New York art community during the mid-1960s and early 1970s. His films were frequently included in Filmmakers’ Cinematheque programs, he was featured in Film Culture and written up in Jonas Mekas’s Movie Journal column, and was the friend, collaborator and occasional roommate of Mario Montez, Charles Ludlam and Jack Smith.]


LUPE (1964)

“Lupe es una recreación de la vida de Lupe Vélez, “the Mexican spitfire”, estrella mexicana de comedia de la década de los 1930 y 1940. Es una cinta semi-improvisada y realizada con escasos medios, pero vibrante, ingeniosa e hilarante. Estuvo probablemente inspirada por la semblanza de la estrella que aparece en la escabrosa antología del escándalo Hollywoodiense Hollywood Babylon, de Kenneth Anger, pero el filme de Rodríguez Soltero no tiene nada de la sordidez en que Anger se regodea. Narra el ascenso de su protagonista, de chica de la calle a artista idolatrada, entrevistada por la prensa rosa y vitoreada por sus fans en los estrenos, y su posterior declive y suicidio, tras ser abandonada por su amante / marido. Una coda muestra su resurrección, cuando un ángel con cara cubierta con papel de aluminio la invita a la eternidad. Ella entra en la vida eterna a la carrera, vestida con un deslumbrante abrigo rojo y literalmente desternillada de la risa. Lupe está encarnada por un inspirado Mario Montez, estrella de Jack Smith y Warhol, que se maquilla interminablemente asistido por su sirvienta (Lola Pashalinski, integrante de la compañía de Ludlam), asiste a fiestas, algunas de carácter ligeramente lisérgico, se relaja en casa con su marido y finalmente tiene un affair lésbico con una voraz seductora encarnada por Ludlam. Pero, tristemente, es sorprendida en media res por su pareja.

Lupe está filmada en Ektachrome, un tipo de película que produce un color saturado, y que explica las vivas tonalidades de la imagen. Contiene numerosas superimposiciones, varias tomas en negro y campos de color uniforme. Carece de sonido sincronizado. La banda sonora consiste principalmente en la voz de Mario Montez, respondiendo a las preguntas de una periodista, y en un collage musical en el que abunda el pop contemporáneo (The Rolling Stones y The Supremes suenan en la escena de la fiesta) y, sobre todo, las referencias latinas, como el flamenco y el bolero. Lo disparatado y burlesco de algunas escenas recuerdan las obras de Ludlam. Además, la película contiene numerosos ecos de otros sectores del cine underground. Las superimposiciones y el colorido recuerdan, respectivamente, a Chumlum (1964) de Ron Rice, y las fantasías barrocas de Jack Smith. La hilaridad general y el exceso también apuntan al cine de los hermanos Kuchar. El zoom descontrolado y pendular de una escena festiva parece citar algunos momentos de Warhol, y la voz de Mario, des-sincronizada de la imagen, guarda semejanzas con Harlot (Andy Warhol, 1965), una película también interpretada por Mario Montez que descansa en un concepto similar de disociación entre imagen y sonido e igualmente dedicada a la disección de una estrella (Jean Harlow).

Esta mezcla de referencias muestra la porosidad de Rodríguez Soltero a los experimentos cinematográficos del momento y su capacidad de asimilarlos sin perder su individualidad y sus marcas de estilo. En su conjunto, Lupe está unificada por una sensibilidad particular, que combina el exceso y el rigor formal, el camp delirante y momentos abstractos y proto- estructurales. Lupe muestra además una gran agilidad narrativa, y un difícil equilibrio tonal. Contiene una ironía sostenida y una acentuación burlesca que, sin embargo, no resta emotividad a algunos momentos dramáticos, como cuando Lupe (Montez), abandonada al descubrirse su infidelidad, deambula por calles desiertas bajo un cielo gris, emblema de la desolación más absoluta. Por esto, el juicio de J. Hoberman con motivo del programa de Anthology Film Archives de junio de 2008 resulta extrañamente reticente y condescendiente: “(Lupe), más artefacto que arte (…) es básicamente generosa, en primer lugar porque anima al espectador a apreciar la grandeza de otras películas…” (Hoberman, 2008). Es decir, Lupe es interesante porque recuerda a otros trabajos, no por si misma. Sin duda es una actitud que posiblemente no resultara extraña a Montez o al propio Rodríguez Soltero, que ha tenido su traducción más inmediata en el olvido al que ambos fueron consignados durante décadas, y que nos debe hacer reflexionar sobre si el pretendido anarquismo de la vanguardista occidental -y de sus historiadores, recensores y groupies- topa con un límite cuando entra en escena la diferencia étnica, cultural y lingüística. Aún hoy día, escrupulosos investigadores del cine de Warhol o del teatro del Ridículo parecen desconocer que Waldo Díaz Balart, Rolando Peña o Leonardo Katz son importantes artistas por derecho propio, no simples figurantes accidentales en películas de la Factoría o en obras de Ludlam; por contraste, estos mismos investigadores acumulan detallada información sobre otras figuras (anglosajonas) que apenas han realizado contribución alguna al panorama artístico y cultural”

Juan Antonio Suárez. Ida y vuelta de José Rodríguez Soltero, cineasta experimental puertorriqueño (laFuga)

Extrañamente desatendida durante demasiado tiempo, “Lupe” de José Rodríguez Soltero es un clásico underground de la talla de “Flaming Creatures”, “Scorpio Rising”, “Hold me While I’m Naked”, or “The Chelsea Girls”. Es, en apariencia, un biopic de Lupe Velez inspirado por el pasaje de Kenneth Anger sobre la fiera mexicana en “Hollywood Babylon” y, estilísticamente, por las obras de Von Sternberg al servicio de Marlene Dietrich. Rodríguez Soltero se toma algunas libertades con los hechos, y produce una tienda de baratillo saturada de color, espléndida y barroca, que narra el ascenso de Lupe desde la prostitución al estrellato, su caída en el romance fallido y el suicidio, y su ascensión en el mundo de los espíritus. Está llena de invención y sorpresas, y envuelta en una densa banda sonora que combina a Elvis, boleros cubanos, flamenco español, The Supremes y Vivaldi. En ella intervienen algunos de los principales actores de la compañía “The Ridiculous Theatrical Playhouse” (Charles Ludlam interpreta a un entusiasta seductor lésbico y a Lola Pashalinsky, la criada de Lupe). Mario Montez nunca estuvo mejor; no es extraño que esta fuera su película favorita. Tanto si lo saben como si no, Pedro Almodóvar, Vivienne Dick y Bruce LaBruce tienen un abuelo en José Rodríguez Soltero. – Juan Antonio Suárez

[Strangely neglected for way too long, Jose Rodriguez Soltero’s Lupe is an underground classic of the stature of Flaming Creatures, Scorpio Rising, Hold me While I’m Naked, or The Chelsea Girls. It is ostensibly a biopic of Lupe Velez inspired by Kenneth Anger’s sketch of the Mexican spitfire in Hollywood Babylon and, stylistically, by Von Sternberg’s Marlene Dietrich vehicles. Rodriguez Soltero takes some liberties with the facts and produces a color-saturated, gorgeous dime-store baroque that tells of Lupe’s rise from whoredom to stardom, her fall into fractured romance and suicide, and her ascension into the spirit world. It is consistently inventive and surprising, and wrapped in a dense soundtrack that combines, Elvis, Cuban boleros, Spanish flamenco, The Supremes, and Vivaldi. It features some of the main players of the Ridiculous Theatrical Playhouse (Charles Ludlam plays a keen lesbian seducer and Lola Pashalinsky, Lupe’s maid). Mario Montez never looked better; no wonder this was his favorite film. Whether they know it or not, Pedro Almodavar, Vivienne Dick, and Bruce LaBruce have a grandfather in Jose Rodriguez Soltero. –Juan Suarez]

Lupe Velez, el «Huracán Mexicano», fue uno de los mitos vivientes de Hollywood. Había nacido al sur de la frontera para ser bautizada con el nombre de María Guadalupe Vélez de Villalobos. Educada en el convento de San Antonio, irrumpió en el mundo del cine en 1926. Causó enorme impresión como compañera de Douglas Fairbanks en The Gaucho. Fue notable su aportación a Lady of the Pavements, de D.W. Griffith, sin por ello dejar de gozar de una gratificante vida privada: tras una breve relación con John Gilbert, se lió con el joven galán Gary Cooper. En 1933, se casó con Johnny Weissmuller, Tarzán, el Hombre Mono, y una vez divorciada de él pasó por los distintos brazos de un pequeño regimiento de amantes: vaqueros, acróbatas y gigolós norteamericanos. Pero su carrera se fue desmoronando y durante los últimos años casi no actuó más que en comedias de serie B junto al deprimente Leon Errol. En 1944, endeudada hasta el cuello y embarazada de su más reciente amante, Harold Ramond, Lupe decidió escenificar la última noche de su vida. Encargó un inmenso ramo de flores, invitó a dos amigas a la Última Cena y luego, a las tres de la mañana, se quedó sola en su falsa hacienda de Rodeo Drive. El dormitorio era un mar de nardos y gardenias; resplandecían las llamas de varias docenas de velas. Vestida de lamé plateado, la Lupe se instaló en aquel altar de la propia muerte, escribió una nota de despedida al padre del feto, abrió un frasco de Seconal y se zampó las setenta y cinco bolitas. Con las manos enlazadas en ademán de plegaria, se tendió en la cama escenificando así lo que ella vería como una imagen fotográfica final de exquisita belleza. Precisamente esa foto no se tomaría nunca. El Seconal no quiso mezclarse bien con la picante Última Cena. Lupe empezó a vomitar, dejando una hedionda estela de vómito desde la cama al baño, donde resbaló en las baldosas y cayó dándose de cabeza contra el borde del lavabo. A la mañana siguiente el cadáver fue descubierto por Juanita, la doncella. La imagen no era bella ni conmovedora. – Kenneth AngerHollywood Babylon

JOSE RODRIGUEZ SOLTERO

JOSE RODRIGUEZ SOLTERO

José Rodriguez Soltero


(Traducción de los textos: Javier Oliva)