Cineinfinito #104: Abbott Meader (III)

CINEINFINITO / Centro Cultural Doctor Madrazo
Miércoles 2 de Octubre de 2019, 18:00h. Centro Cultural Doctor Madrazo
Calle Casimiro Sainz, s/n
39004 Santander

Programa: (el orden de los films según indicaciones del autor)

Criss Cross (1964-65), 16mm, b&w, sonora, 6 min
Nogarok (1971/72), 16mm, b&w, silente, 6 min
Destroying Angel (1969), 16mm, color, sonora, 4 min
Lovetape Film (1969-73), 16mm, color, sonora, 9 min
Isolation (1972/74), 16mm, color, silente, 6 min
South Slope (1977), 16mm, color, sonora, 25 min

Formato de proyección: HD (copias cortesía de Northeast Historic Film, Maine)

Agradecimiento especial a Abbott MeaderBruce WilliamsJoe Gardner


Abbott Meader es pintor, cineasta y profesor jubilado de Bellas Artes. Nacido en el distrito de Brooklyn de la ciudad de Nueva York, sus raíces y múltiples generaciones de antepasados se encuentran en el estado rural de Maine, situado al norte, en el que ha vivido junto con su esposa Nancy desde los años 60. Es graduado honorífico de la Sociedad Phi Beta Kappa por la Universidad Dartmouth College y, mientras cursaba estudios de postgrado en la Universidad de Colorado trabó amistad con el notorio cineasta Stan Brakhage, que lo animó a explorar el cine además de pintar y dibujar. Las primeras películas de Meader revelan la influencia de Brakhage, pero apuntan con claridad hacia una visión personal inconfundible. Su obra se ha mostrado con frecuencia en festivales de cine –en Bruselas, Rapallo, Ann Arbor, Chicago, Boston–, y en múltiples universidades a lo largo de los años. Desde comienzos de los años 60 hasta los 90, produjo un amplio corpus de películas de expresión personal, mientras pintaba, enseñaba y contribuía a mantener a su familia junto con su mujer Nancy, que se convirtió en una notable ceramista. Hacia el año 2000 comprendió que el formato de 16 mm estaba en trance de extinción, al ver cómo desaparecían las existencias de película y los laboratorios y cómo los costes aumentaban de forma sustancial, y llegó a un punto muerto. Siempre activo como pintor en paralelo a su obra de cineasta, la “cosicidad” tangible de la película, en la que cada fotograma individual aparece como una superficie que había que trabajar de forma manual, alzar cuidadosamente y sostener ante la luz, y luego cortar y empalmar físicamente –estas características físicas, en definitiva, habían sido esenciales. Así que a partir de entonces, y de mala gana, decidió abandonar el mundo del cine de expresión personal, y volver a centrarse en la pintura. Sin embargo ha continuado colaborando con otros cineastas en gran número de proyectos, como lo había hecho a lo largo de muchos años. Su corpus de películas en 16 mm incluye más de cincuenta títulos y ahora, con la ayuda de Bruce Williams, su amigo y colega cineasta, las películas de Meader están cobrando nueva vida en una prístina forma digital que las hace accesibles a un público mucho más amplio.

Abbott Meader is an American painter, filmmaker and retired Professor of art. Born In the Brooklyn area of New York City, his roots and many generations of ancestors are to be found in the northern, rural state of Maine, where he and his wife Nancy have lived since the 1960s. He is a Phi Beta Kappa graduate of Dartmouth College, and while in graduate school at the University of Colorado he became a friend of noted filmmaker Stan Brakhage, who encouraged him to explore film as well as painting and drawing. Meader’s early films reveal the influence of Brakhage, while clearly moving toward a distinctive personal vision. His work has been shown frequently in film festivals – in Brussels, Rome, Rapallo, Ann Arbor, Chicago, Boston, and at many schools and colleges over the years. From the early 1960s into the 1990s he produced a large body of personal film work while continuing to paint, teach, and help raise a family along with his wife Nancy, who had become a noted potter. Around the year 2000 it seemed to him that 16 mm was being essentially eliminated as he saw film stocks and labs disappear and costs go up substantially, and he reached an impasse. Always active as a painter as well as a filmmaker, the tangible “thingness” of film, with its individual frame as an actual surface to work on by hand, to be carefully picked up and held to the light, then physically cut and spliced — these physical characteristics had been essential. He therefore reluctantly decided to leave the world of personal film making and return primarily to painting. He nevertheless contiinued to collaborate with other filmmakers on a variety of projects as he had done over many years. His existing body of 16mm film work numbers well over fifty titles, and now, with the help of Bruce Williams, his friend and fellow filmmaker, Meader’s films are getting new life in a pristine digital form that makes them accessible to an expanded audience.

Abbott Meader con su cámara Bolex, 1983. Fotografía de David Duncan.


Criss Cross (1964-65, Entrelazado)

En los años 60 mi amigo Duff Decker y yo intercambiábamos cintas que grabábamos en casa con fragmentos de programas de televisión, radio y discos junto con nuestros propios ruidos. Algunas veces podían centrarse en un tema, pero a menudo eran puras estructuras de sonido. La banda sonora aquí es del último tipo, una cinta que me envió Duff. Me incitó a pensar en ponerle imágenes como una bagatela lúdica e irreverente. Descubrí algunas películas publicitarias sobre viajes que habían sido desechadas, y también tenía abundantes descartes de mi propia obra cinematográfica. Esto es lo que usé.

Los sonidos e imágenes se entrelazan mutuamente. La cinta de Duff está hecha a partir de oposiciones y cambios que no parecen seguir una secuencia lógica, y mis imágenes hacen en gran medida lo mismo. Sin embargo yo traté de avanzar a tientas hacia algo que pudiera obtener significado a partir de la falta de significado. Un flujo abstracto de coherente irracionalidad. ¡Una película! Bueno, yo estoy contento del resultado, pero si vosotros no lo estáis podéis echarle la culpa a Duff. Él empezó. –Abbott Meader

Back in the 60s my friend Duff Decker and I would swap sound tapes that we made at home from scraps of TV, radio, records, along with our own noises. Sometimes these would center on a theme but often they were simply pure sound structures. The track here is of the latter sort, a tape sent to me by Duff. It stirred me to consider setting images to it as a playful and irreverant bagatelle. I had found some commercial travel movies that were being thrown out, and I also had numerous “outs” from my own film work. These are what I used.

The sounds and pictures criss cross over one another. Duff’s sound track tape is made of oppositions and shifts that seem to have no logical sequence and my images largely do the same. Yet I tried to feel my way toward something that might achieve a meaning out of meaninglessness. An abstract flow of cohesive irrationality. A movie! Well, I’m happy with the outcome, but if you’re not, you can blame Duff. He started it. –Abbott Meader


Nogarok (1971/72)

Vislumbres de un día en la vida de tres niños. Los tres están muy atareados con sus vidas. Los vemos, pero ¿en qué están pensando? Mi cámara la caga, pero el efecto parece apropiado, así que utilizo el metraje de todas formas. Los pájaros también están muy atareados con sus propias vidas allá afuera. Todo el mundo come algo. ¿Qué clase de pensamientos tendrán los pájaros? Oh, ahí hay un gato. Y aparece una ardilla. ¡Qué día tan atareado! Y pronto será hora de ir a la cama. No hay que olvidar cepillarse los dientes.  –Abbott Meader 

Glimpses into a day in the life of three children. The three are busy with their lives. We see them, but what are they thinking? My camera screws up, but the effect seems appropriate and so I use the footage anyway. Birds are also busy with their own lives out there. Everybody is eating something. What kind of thinking do birds do? Oh, there’s a cat!. And a squirrel shows up. What a busy day! And soon it will be time for bed. Must not forget to brush your teeth. –Abbott Meader 


Destroying Angel (1969, Ángel destructor)

En El Hobbit Gollum plantea un enigma a Bilbo, y la vida de Bilbo depende de su respuesta. ¿Recordáis la respuesta?

Esta película corta registra un día en nuestro patio trasero, al tiempo que se erige como un mito de creación en miniatura.

Destroying Angel empieza con fragmentos de palabras escritas en la cola de la película. Hay sonido, y luego la cola deja que aparezca la luz. Pronto la vida animal irrumpe en la tierra, seguida por las personas –y hasta un cierto punto, aparecen la civilización y la cultura por medio de un escenario con una televisión desechada. La vida continúa mientras ocurren otros eventos, y el Tiempo lo impulsa todo sin cesar hacia la noche.

A lo largo de la película, escuchamos voces crípticas con mensajes inciertos y, a medida que desciende la oscuridad y el escenario con la televisión se hace predominante, una voz repite constantemente una frase desde el éter. El sonido es borroso y, como en una imagen en un test de Rorschach, cada uno debe interpretar qué es lo que escucha su vida interior.

Por supuesto, yo sé exactamente lo que dice la voz, porque soy el creador. Pero vosotros tendréis que creer a vuestros propios oídos. (Alerta de spoiler: está en inglés). Ese es el camino del mundo y, hasta donde yo sé, no hay otro camino. –Abbott Meader

In “The Hobbit” Gollum poses a riddle to Bilbo, and Bilbo’s life depends on his answer. Do you remember the answer?

This short film documents a day in our backyard while also standing in as a mini- creation myth.

The film begins with word fragments written on the leader. There is sound, and the leader then lets there be light. Soon animal life appears on the earth, followed by people – and at some point, civilization and culture appear by way of a cast off TV set.  Life continues as other events occur, and Time continually presses onward toward night.

Throughout the film, we hear cryptic voices whose messages are unclear, and, as darkness descends and the TV set dominates, one voice from the ether constantly repeats a phrase. The sound is blurry, and as with a Rorschach test image, you will make of it what your inner life hears.

I, of course, know exactly what the voice says, because I am the creator. But you will believe your own ears. (Spoiler alert. It’s in English). That’s the way of the world, and there’s no way out of it as far as I know. –Abbott Meader 


Lovetape Film (1969-73, Película sobre grabaciones de amor)

La película puede sugerir el miedo de perder a un ser querido. Deseo. Anhelo. Ira. Duda. Una mujer desnuda. Un pecho reiterado. Un niño con una bicicleta. El tocón muerto de un gran árbol. Un cielo de atardecer rojo sangre. Una rama arrastrada y devuelta por el mar. Y también, hacia el final, una vieja canción de rhythm and blues en que la voz masculina canta sobre su miedo de perder a su amada. Se cierra con: “Me pregunto … si alguna vez nos … casaremos … a veces me pregunto … si todavía me amas … o si me has dejado marchar”. Hay repeticiones de varios planos. ¿Quizá esto da la sensación de que la vida es al mismo tiempo siempre la misma y sin embargo no es igual? Cada vez superpongo diferentes materiales sobre estos planos, de modo que las imágenes propiamente dichas y su impacto son siempre diferentes. Desafía, acaso, la famosa observación francesa: “Plus ça change, plus c’est la meme chose” (“Cuanto más cambia, es más lo mismo”).

La banda sonora es una cinta que grabé en medio de los peores años de la “guerra” de Estados Unidos en Vietnam. Muchos de nosotros estábamos furiosos y avergonzados. Amo a mi país, pero…… y en la banda sonora escuchamos sin cesar frases de famosos músicos patriotas que suenan muy altas en máquinas de discos –artefactos de música vibrante y estridente cuyas interpretaciones mecánicas crean un estado de ánimo que contrasta de forma significativa con el lamento silencioso, triste y conmovedor que espero que constituya el eje de la película. –Abbott Meader

The film may suggest the fear of losing a loved one. Desire. Yearning. Anger. Doubt. A female nude. A reiterated breast. A child with a bicycle. The dead stump of a great tree. A blood- red sundown sky. A stick washed back and forth by the sea.  And also, near the ending, an old “Rhythm and Blues” song in which the male voice sings of his fear that he may lose his beloved. He finally closes with ” I wonder …if we’ll ever be…married…..I sometimes wonder…if you still love me?…. or if you’ve let me go ?

I use multiples of several shots. Perhaps it gives a feeling that life is both always the same and yet never the same? I superimpose different material over those shots each time, so that the actual imagery and their impact are always different. It challanges, perhaps, the well known French observation that “Plus ca change, plus c’est la meme chose”.

The sound track is a tape I made in the midst of the worst years of America’s “war” in Vietnam. Many of us were full of rage and shame.  I love my country, but…… and on the sound track we hear repeated phrases of well-known patriotic music played loudly by “Nickelodeons”, – funky, raucous, mechanical music devises whose robotic performances establish a mood that contrasts uniquely with the quieter, more soulful and sorrowful yearning that I hope actually defines and centers the film.  –Abbott Meader


Isolation (1972/74, Aislamiento)

Tengo la sensación de que algunas de mis piezas silentes pueden verse como música visual. Quizá es un poco pretencioso decirlo así, pero piezas como ISOLATION tienen algo de eso. Esta es una película que me apetece volver a montar cada vez que la veo, solo por diversión. Es como una improvisación de jazz, y puede ser diferente en la próxima interpretación –los ritmos, las pausas, quizá con pasajes más largos y variaciones de la tonalidad visual, tema y variaciones, reexposiciones: todos los términos musicales se le pueden aplicar. No contiene ningún desarrollo narrativo real. La película sugiere que un niño en una barca de remos vislumbra el mundo que tiene alrededor. El niño que se ve es nuestro hijo, Darmon, y hace mucho tiempo yo fui también un niño parecido. –Abbott Meader

I feel that some of the silent pieces might be seen as visual music. Perhaps a bit pretentious to say that, but such pieces as ISOLATION are something of the sort. This is a film that every time I see it I want to re-edit it, just for fun. Its like a jazz improv, and could be different during the next set – the rhythms, the pauses, perhaps with longer passages and variations in visual tonality, theme and variation, recapitulations – all sorts of musical terms might be applied. There is no real narrative development here. The film suggests that a boy in a rowboat sees glimpses of the world around him. The boy whose image you see is our son, Darmon, and long ago I was a similar boy as well. –Abbott Meader 


South Slope (1977, Ladera sur)

Durante un tiempo quise utilizar el área que está en torno a donde vivimos para elaborar documentación expresiva sobre las cuatro estaciones. Así que filmé durante un año, tanteando, hasta que decidí que tenía lo que necesitaba. Sin embargo, también quería sonido. En realidad quería música, ¿pero cuál? Lidié con esto y al fin, por casualidad (?), asistimos a una interpretación de la tercera sinfonía de Mahler. Cuando escuché el sexto y último movimiento, comprendí que la había encontrado. La orquesta de Portland, Maine, me permitió amablemente utilizar su grabación interna y empecé a aprender de memoria la música y a revisar mi metraje. Pronto me di cuenta de que necesitaba filmar más, incluyendo también algunas imágenes muy diferentes para adaptar la película a los dramáticos quiebros y giros de Mahler. Así que filmé durante un segundo año, mientras iba comprendiendo que los elementos “expresivos” de la película aumentarían considerablemente respecto a mi intención original.

El resultado es una pieza con proporciones únicas, una de las varias que construyen su estructura visual para adaptarse a una banda sonora existente. El regalo de la música de Mahler me permitió dar rienda suelta a mi naturaleza romántica de una manera incomparable. Le estoy profundamente agradecido, tanto como a ese mundo de ahí afuera que me permitió recolectar tantas imágenes a lo largo de muchas décadas. Y por cierto, el subtítulo que dio Mahler a este sexto movimiento es “Lo que me dice el amor”. –Abbott Meader

I had wanted for some time to use the area around our dwelling to make an expressive documentation of the four seasons. So I filmed for a year, feeling my way along, and decided that I had what I might need. However I also wanted sound. I actually wanted music, but what ? I wrestled with the issue, and then, by chance (?) ,we attended a performance of Mahler’s 3d Symphony. When I heard the 6th and final movement, I realized I had found it. The Portland Maine Orchestra kindly allowed me to use their in-hall recording and I began to memorize the music and review my existing footage. I quickly realized I needed to shoot more, including some very different imagery to adapt the film to Mahler’s dramatic twists and turns. I therefore filmed into a second year, while realizing that the “expressive” elements of the film would increase by far over my original intention.

The result is a piece that is uniquely proportioned, one of several that build their visual structure to match existing sound. Mahler’s gift of the music allowed me to unleash my nature as a Romantic in a unique way. I’m deeply grateful to him as well as to the world out there that has allowed me to glean so many images over so many decades. And by the way, the subtitle that Mahler gave to his 6th movement is “What Love Tells Me”. –Abbott Meader


Traducción de los textos: Javier Oliva