Cineinfinito #261: Horror Mex (III)

CINEINFINITO / Centro Cultural Doctor Madrazo
Viernes 25 de Noviembre de 2022, 19:00h. Centro Cultural Doctor Madrazo
Calle Casimiro Sainz, s/n
39004 Santander

Programa:

Dos monjes (1934), 35mm, b&n, sonora,  min

Formato de proyección: HD (copias restauradas)

Agradecimiento especial a Filmoteca UNAM


Juan Bustillo Oro (Ciudad de México, 2 de junio de 1904-10 de abril de 1988) fue un director de cine mexicano, prolífico durante la Edad de Oro del Cine Mexicano.

Después de terminar la carrera de leyes se inclinó hacia la literatura dramática y la cinematografía, lo cual lo llevó a tomar un curso de guionismo por correspondencia. Trabajó como periodista y dedicó su tiempo para escribir obras de teatro, acción que desarrolló hasta 1927. Entrada la década de los treinta, Juan Bustillo Oro dejó que varios de sus guiones fueran retomados generando películas como El compadre Mendoza y Tiburón. En 1927 debutó con Yo soy tu padre, pero fue en 1934 cuando tuvo la oportunidad de dirigir su segundo largometraje, Dos Monjes.


Dos monjes (1934)

Dos monjes es una película mexicana de drama fantástico estrenada en 1934, dirigida por Juan Bustillo Oro y protagonizada por Víctor Urruchúa y Carlos Villatoro.

Para la historia del cine mexicano, los años en que surgió el cine sonoro representan una etapa abundante en ejemplos de experimentación formal y temática. Con una libertad casi total, los pioneros del cine sonoro mexicano exploraron las posibilidades expresivas del medio cinematográfico y realizaron varias de las obras más audaces e inquietantes de nuestra cinematografía. La formación técnica adquirida por algunos mexicanos en Hollywood, la llegada a México de extranjeros con experiencia cinematográfica, más la influencia estética del cine de Sergei M. Eisenstein y los directores del expresionismo alemán, contribuyeron a la creación de un ambiente propicio para el desarrollo de un cine mexicano expresivo y audaz. Atrás quedaron los tropiezos de la época silente, en la que nunca se logró marcar una diferencia a favor del cine nacional. De aquellos años datan varias de las mejores películas mexicanas. Algunas, como la trilogía de Fernando de Fuentes integrada por El compadre Mendoza (1933), El prisionero trece (1933) y Vámonos con Pancho Villa (1935), destacan por su aguda visión crítica del movimiento revolucionario. Otras, como La mujer del puerto (1933) del ruso Arcady Boytler, o Dos monjes, son célebres por su narrativa poco convencional y por su planteamiento estético de franco estilo expresionista.

Dos monjes fue, desde su concepción, un experimento visual. En palabras de su director: “Quise darle a la película un clima irreal, haciéndola entrar en un ambiente expresionista. De ese modo sentía que podía ampliar el asunto, lograr efectos cinematográficos no comunes y ceder a la profunda influencia que los maestros alemanes sellaron en mi imaginación.”

La película fue recibida con críticas divididas, que lo mismo alababan su atmósfera obsesiva como señalaban el acartonamiento de sus actuaciones y el anacronismo de su musicalización. A su paso por México, el famoso surrealista André Breton elogió el filme de Bustillo Oro calificándolo como “un experimento audaz e insólito.”

Film de impresionantes texturas y claroscuros, fotografiado magistralmente por Agustín Jiménez, Dos monjes es una de las cintas excepcionales del cine mexicano de todos los tiempos.

* * *

La historia se desarrolla en el siglo XIX. Javier y Juan, entrañables amigos, luchan por el amor de Ana. En una pelea entre ambos, Ana resulta herida de muerte. Envenenado por el resentimiento y el sufrimiento, Javier se recluye en un monasterio. Su estado mental y físico se deteriora al grado de que el Prior manda llamar a un monje recién llegado para confortar al desesperado Javier. Este monje resulta ser nada menos que Juan. Cada uno relata entonces su propia versión de la tragedia. Javier, incapaz de perdonar a Juan y así mismo, muere atormentado por alucinaciones mientras toca al órgano la canción que compuso para Ana.

Se ha considerado que el expresionismo alemán es la escuela cinematográfica madre para el cine de horror; en este film, Bustillo Oro nos muestra una clara influencia de este movimiento cinematográfico. En Dos monjes el director jugó con la escenografía en varias de la secuencias filmadas, a sí como con el vestuario, la iluminación, la música y el formalismo esteticista de una cámara empleada a veces de manera abusiva. Con todo lo anterior Bustillo Oro dejó ver a los espectadores que la historia que narra necesitó del juego de estos elementos del cine.

Por otra parte, el film de Bustillo Oro nos presenta un melodrama que goza de diversos elementos góticos como las secuencias filmadas en el monasterio, y esos aterrantes planos inclinados señalando hacia el desquiciamiento del personaje en donde al final es la locura y el amor por una mujer lo que termina con su vida.

Las primeras secuencias nos señalan un misterio que el espectador poco a poco va desentrañando como ¿quién es ese individuo poseído por el Diablo? La película no nos habla de cómo fue que el sujeto sufre de una posesión satánica, este elemento señala que el personaje representa una figura capaz de dañar el orden social.

Bustillo Oro, poco después de presentarnos a los personajes en conflicto, nos regresa al pasado donde ambos fueron buenos amigos. Es aquí donde los elementos horroríficos desaparecen y sólo podemos observar elementos de suspenso. Conforme la película avanza se nos van presentando las distintas versiones de ambos monjes, lo que el director buscó con esto es intrigar al espectador y obligarlo a conocer el desenlace que planteó.

En un artículo de la revista Cuadernos citado en el libro Historia documental del cine mexicano, Néstor Almendros escribió:

En Dos monjes, Bustillo Oro nos cuenta una historia dos veces: […] es un procedimiento que pondría de moda, con Rashomon, Kurosawa unos veinte años más tarde. Pero en la película de Bustillo Oro no sólo eran diferentes las historias, sino que la escenografía estaba alterada ligeramente en cada caso, de acuerdo con la visión personal de los personajes: una de las constantes de la estética expresionista (el reloj de pared en una historia torcido y en la otra derecho).53

La crítica cinematográfica en el caso anterior ayuda a seguir justificando a Dos monjes como una cinta de horror, Almendrosh al hablarnos de la escenografía, nos coloca en uno de los cánones propuestos por Gubern para identificar al cine de horror, la escenografía, es decir los decorados de Dos monjes, durante la mayoría de secuencias nos muestra una penetrante influencia expresionista con lo que Bustillo Oro buscó incomodar al espectador, un ejemplo de esto es donde muestra, en las secuencias iniciales, un lugar sombrío donde monjes gritan: “ que salga el demonio de la casa de Dios”.

Dentro de Dos monjes no encontramos otros elementos que señalen que es una película de horror después de las secuencias en donde Javier encuentra a Juan en el monasterio, sin embargo, la secuencia final es de singular importancia porque nos muestra cómo el amor de una mujer hace que un hombre muera. Por otra parte, el director nos presenta a la muerte con el fin de la vida y el temor por ésta. Una pregunta ante esto es ¿eso es terrorífico? En cierta manera la forma en la que muere uno de los monjes nos muestra una locura lejos de la comprensión, se nos muestran a varios habitantes del monasterio portando máscaras enormes y sujetando crucifijos de grandes proporciones que no son más que el delirio y las visiones que tiene el personaje antes de morir.

La historia que planteó Juan Bustillo Oro en Dos monjes pudo ser un melodrama gracias al triángulo amoroso que se presenta entre los personajes, pero gracias a la religión, el director encontró una forma crear miedo e incomodidad en el espectador. Con una fotografía que cumple con los planos requeridos para la historia, y parafernalia estética influenciada por el expresionismo alemán, se muestra una historia donde la locura y el amor conducen a un solo camino: la muerte.

La situación que se plantea en las película de Bustillo Oro nos hace ver a la mujer como un elemento de discordia que genera malestar en diversos niveles. La relación entre amigos desaparece gracias a la disputa por el amor, pero es esto lo que genera que ambos amigos busquen a la religión como salvación al formar parte de una orden religiosa. Sin embargo, la religión y el pasado tormentoso hacen que uno de los personajes caiga en la locura al enfrentarse a un individuo que estaba en ese pasado tortuoso y por consecuencia encuentre la muerte. Todo individuo, al verse amenazado por alguna fuerza sobre natural, recurre a otra de igual forma que lo pueda salvar, en este caso la religión, pero en Dos monjes parece todo lo contrario porque el personaje, al recurrir a la orden religiosa, sólo encuentra un terrible destino. Por otra parte, al igual que en La Llorona la mujer es un detonador para el misterio y lo horrorífico, pese a que Ana Xiconténcatl sea una victima de la sociedad la constante es la misma: la mujer es un elemento generador de maldad.

En efecto, podemos mencionar el film de James Whale, (si hablamos de cine norteamericano) The Bride of Frankenstein pero la novia de Frankenstein no es una mujer como tal, en algún momento lo fue pero es en realidad una figura arquetípica, gracias a que es una creación de un científico loco.

Víctor Israel Torres Segura
“Inicios del cine de horror en México” 1933-1940