Cineinfinito #190: Ken Jacobs (III)

CINEINFINITO / Centro Cultural Doctor Madrazo
Viernes 04 de Febrero de 2022, 18:30h. Centro Cultural Doctor Madrazo
Calle Casimiro Sainz, s/n
39004 Santander

Programa:

Tom, Tom, the Piper’s Son (1969-71), 16mm, BW, sonora, 107 minutes

Agradecimiento especial a Ken Jacobs


Ken Jacobs nació el 25 de mayo de 1933 en Williamsburg (Brooklyn). Su contexto familiar es el de un hogar roto: su padre nunca se ocupó de él, y su madre falleció cuando tenía siete años. Su infancia se puede describir, según sus palabras, como “desastrosa pero típica; me transmitió sentimientos de rabia y repugnancia social que he cultivado, refinado, amplificado, y con los que me he atragantado”. Su infancia desalentadora le enseñó a hacerse más fuerte en apariencia.

Más allá de las dificultades de su primera infancia, a la edad de dieciséis años tuvo la oportunidad de ir al MoMA. Allí se entusiasmó por varios cineastas, que lo inspiraron a escribir sus propios guiones cinematográficos. También sintió una gran pasión por el arte y la pintura. Asistió a la Universidad de Artes Industriales y fue asiduo de las proyecciones de películas en el MoMA.

Sirvió en la Guardia Costera de los Estados Unidos. En 1955 continuó estudiando pintura en Nueva York, y en 1956 estudió con Hans Hoffmann.

En 1956 se hizo amigo del cineasta Jack Smith y comenzó a trabajar en sus primeras películas y en sus primeras experiencias en el Silhouette Theater. En 1956 Jacobs montó una película llamada Orchard Street. En los dos años siguientes, con la ayuda de su compañero de clase el cineasta Jack Smith, su trabajo fue finalmente reconocido. Smith, que aspiraba a ser actor, protagonizó la película de Jacob Blonde Cobra, y algunas otras.

Jacobs Fundó el taller Millennium Film Workshop en Nueva York. Luego impartió clases de cine en la Universidad St. Johns. En 1969 fundó el departamento de cine de la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton junto con Larry Gottheim. Desde 1971 hasta la actualidad ha sido profesor de cine en Binghamton. En 1986 fue invitado del DAAD (Programa de artistas de Berlín). En 1996 toda su obra cinematográfica fue objeto de una retrospectiva en el MoMA de Nueva York.– John M. Bartruff Jr., 2000

Ken Jacobs was born May 25th, 1933 in Williamsburg, Brooklyn. His family background was that of a broken home, with a father who didn’t care about him, and a mother who passed away when he was seven. His childhood life could be characterized, as he would call it, » Disastrous but typical, bequeathing me a social disgust and anger that I have cultivated, refined, monumentalized, and I am gagging on.» His grim childhood had taught him to be a stronger person on the outside.

Aside from his early childhood difficulties, at the age of sixteen he had the opportunity to go to the Museum of Modern Art. There, he took a keen interest in various filmmakers, which then inspired him to write some of his own movie scripts. Also, he developed a love for art and painting. He attended the high school of Industrial Arts and often visited the film screenings at the Museum of Modern Art in New York.

He served at the US Coast Guard. In 1955 he continued to study painting in New York, and in 1956 he studied with Hans Hoffmann.

Also in 1956 he befriended the filmmaker Jack Smith and began to work on his first films and first attempts in Silhouette Theater. In 1956, Jacobs put together a film called Orchard Street. Over the next couple of years, with the help of fellow filmmaker and classmate Jack Smith, his work was finally acknowledged. Smith, being a hopeful actor, starred in Jacob’s film Blonde Cobra as well as a few other films.

He founded the Millennium Film Workshop in New York. He then taught film studies at St. Johns University. In 1969 he founded the film department at the State University of New York in Binghamton together with Larry Gottheim. From 1971 to the present he has been professor of film in Binghamton. In 1986 he was a guest of the DAAD (Berlin Artist’s Program). In 1996 his work was shown in a comprehensive film retrospective in the Museum of Modern Art in New York.–John M. Bartruff Jr., 2000


Tom, Tom, the Piper’s Son (1969)

«Ayudante de dirección, Jordan Meyers. Ayudante de correspondencias negativas, Judy Dauterman. Película original de 1905, filmada y probablemente dirigida por G. W. ‘Billy’ Bitzer, recuperada por Kemp Niver a través de una solicitud impresa relacionada con derechos de autor para la Biblioteca del Congreso. Al ser examinada aquí con reverencia, surge casi sin querer una nueva película. ¡Espectros! Registros cinematográficos de las animadas acciones de personas que murieron hace tiempo. La preservación de la memoria se detiene en los límites del encuadre (una mano de 1905 irrumpe por casualidad en el encuadre… está preservada, registrada, en una disolución de granos de emulsión). Una cara pasa “detrás” de otra en la pantalla de dos dimensiones. La puesta en escena y montaje son pre-Griffith. La película original está compuesta de siete tapices fílmicos infinitamente complejos, y el estilo no es primitivo ni anti-cinematográfico, sino una señal inspirada del camino del progreso cinematográfico cuyo valor solo se ha vuelto a descubrir hace poco. Mi cámara la asedia solo para comprobar su infinita riqueza (jugar con el destino, aprovecharse de la naturaleza circular, de bucle, de todas las películas, evocar y variar una y otra vez algunas elaboraciones visuales para paladearlas con detalle), buscar incongruencias narrativas (una persona, confundida, mira de repente desde la cara de un actor), disfrutar de los fenómenos paranormales de la narración misma, y esto dentro de la fantasía de leer un tiempo pasado a partir de la rudeza del cine: ¡un sueño dentro de un sueño! Y también quería mostrar el presente del cine, empezar a señalar su energía. Un tren de imágenes, suficientemente parecidas y suficientemente distintas, avanza para sugerir a la mente que sus ojos están viendo alzarse un brazo, o cerrarse una puerta: quería “traer a la superficie” este combate de colisiones polirrítmicas de áreas de fuerza de luz y sombra en dos dimensiones que luchan de borde a borde por la identidad de la forma… traer a la vida ese patrón amébico de los granos, en sí mismo un patrón químico de desdispersión único en cada fotograma, cada uno congelado…, a través de una mezcla de patrones sucesivos de 16-24 fotogramas por segundo en nuestras retinas; extraer toda la energía (¡los granos, los granos!), y luego colaborar, con inconsciencia e ironía, para formar la ilusión siempre-punzante-porque-siempre-pasada. Importante: esta película TIENE QUE ser proyectada GRANDE, LUMINOSA y EN FOCO.» – K. J. Proyectada trimestralmente en The Anthology Film Archives of New York

«Cinematography ass’t., Jordan Meyers. Negative-matching assistance by Judy Dauterman. Original 1905 film shot and probably directed by G. W. ‘Billy’ Bitzer, rescued by Kemp Niver via a paper print filed for copyright purposes with the Library of Congress. Reverently examined here, a new movie almost incidentally comes into being. Ghosts! Cine-recordings of the vivacious doings of persons long dead. The preservation of their memory ceases at the edges of the frame (a 1905 hand happened to stick into the frame. . . it’s preserved, recorded in a spray of emulsion grains). One face passes ‘behind’ another on the two-dimensional screen. The staging and cutting is pre-Griffith. Seven infinitely complex cine-tapestries comprise the original film and the style is not primitive, not uncinematic, but an inspired indication of a path of cinematic development whose value has only recently been rediscovered. My camera closes in only to better ascertian the infinite richness (playing with fate, taking advantage of the loop-character of all movies, recalling and varying some visual complexes again and again for particular savoring), searching out incongruities in the story-telling (a person, confused, suddenly looks out of an actor’s face), delighting in the whole bizarre human phenomena of story-telling itself and this within the fantasy of reading any bygone time out of the visual crudities of film: dream within a dream! And then I wanted to show the actual present of film, just begin to indicate its energy. A train of images passes like enough and different enough to imply to the mind that its eyes are seeing an arm lift, or a door close: I wanted to ‘bring to the surface’ that multi-rhythmic collision-contesting of dark and light two-dimensional force-areas struggling edge to edge for identity of shape. . . to get into the amoebic grain pattern itself-a chemical disdispersion pattern unique to each frame, each cold still. . . stirred to life by a successive 16-24 f. p. s pattering on our retinas, the teeming energies elicited ( the grains! the grains!) then collaborating, unknowling and ironically, for form the always-poignant-because-always-past illusion. Important: this film MUST be projected BIG and BRIGHT and IN FOCUS» -K. J Projected quarterly at The Anthology Film Archives of New York


Traducción de textos: Javier Oliva