Cineinfinito #333: «Série noire»

CINEINFINITO / Filmoteca de Cantabria
Sábado 22 de Julio de 2023, 17:30h. Filmoteca de Cantabria
Calle Bonifaz, 6
39003 Santander

Programa:

The Night Holds Terror (1955), 35mm, b&n, sonora, 77 min.


Andrew Lysander Stone (16 de julio de 1902 – 9 de junio de 1999) fue un guionista, director de cine y productor estadounidense. Fue nominado a un Premio de la Academia al Mejor Guión Original por la película Julie (El diabólico señor Benton) en 1957 y recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 1960.

Conocido por sus películas realistas y contundentes, Stone colaboró frecuentemente con su primera esposa, la montadora y productora Virginia Lively Stone (m 1946). Aunque pocas de sus películas lograron un éxito masivo, Stone fue nominado a un Premio de la Academia al Mejor Guión Original por su película de suspense de 1956, Julie.

Las historias de Stone presentaban con frecuencia a personajes llamados Cole, Pringle y Pope, generalmente en la aplicación de la ley e interpretados indistintamente por los mismos actores: Jack Kruschen, Barney Phillips y John Gallaudet. Los papeles con esos nombres se incluyeron en A Blueprint for Murder, The Night Holds Terror, Julie, Cry Terror! y The Decks Ran Red.

Andrew Lysander Stone (July 16, 1902 – June 9, 1999) was an American screenwriter, film director and producer. He was nominated for an Academy Award for Best Original Screenplay for the film Julie in 1957 and received a star on the Hollywood Walk of Fame in 1960.

Known for his hard-hitting, realistic films, Stone frequently collaborated with his first wife, editor and producer Virginia Lively Stone (m 1946). Though few of his films achieved mainstream success, Stone was nominated for an Academy Award for Best Original Screenplay for his 1956 thriller Julie.

Stone’s stories frequently featured characters called Cole, Pringle and Pope, usually in law enforcement and interchangeably played by the same actors—Jack Kruschen, Barney Phillips and John Gallaudet. Roles with those names were included in A Blueprint for MurderThe Night Holds TerrorJulieCry Terror! and The Decks Ran Red.

Andrew & Virginia Stone

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ANDREW Y VIRGINIA STONE, AUTORES INDEPENDIENTES
Un equipo de marido y mujer que dejó su huella en la historia del cine independiente.

En el cine actual, el término “cineasta independiente” se ha vuelto tan familiar para el público como el de “el Taquillazo del Verano”. Sin embargo, cuando Andrew Stone empezó a hacer películas, ser independiente era algo por lo que había que luchar con uñas y dientes. Miembro de la Society of Independent Motion Picture Producers (SIMPP), trabajó junto a luminarias como los fundadores de SIMPP, Orson Welles, Mary Pickford, Charlie Chaplin, Walt Disney y algunos otros. Sus primeros trabajos no se crearon en los platós de un gran estudio, sino en los de independientes como General Service Studio, ubicado en Santa Mónica Boulevard y Las Palmas (luego ocupado por Desilu, Burns y Allen, entre otros), y sus historias, temas y elecciones de reparto no se consideraron como «serie A». Stone incorporó a su equipo miembros muy respetados de la era del cine mudo como Jimmy Smith, el montador de Cecil B. DeMille, y sus historias eran poco convencionales y extravagantes (como buen ejemplo, ver Hi Diddle Diddle).

En 1943, Stone formó su productora, Andrew L. Stone Productions. Estrenó películas a través de United Artists, manteniéndose lo más lejos posible de los «grandes estudios». En 1945 se casó con la montadora Virginia L. Stone (la «L» significa «Lively») y ella dejó su trabajo en United Artists y se convirtió en su socio. Durante los siguientes 30 años, los Stone crearon algunos de los trabajos cinematográficos de género más interesantes que Hollywood haya tenido jamás. Al establecer su propia compañía de producción y ganarse el apodo de «los únicos cineastas marido y mujer de Hollywood», Virginia fue una parte central del trabajo cinematográfico de Andrew L. Stone, montando sus películas más conocidas. Eran todo un equipo, compartían una casa que, a la inversa, servía como oficina de producción y, a veces, como laboratorio de criminología, ya que los Stone vigilaban periódicamente los informes nacionales de la policía para emplearlos en sus películas de temática criminal.

Stone hizo algunas películas de Gran Estudio, por ejemplo, la innovadora Stormy Weather (1943), la primera película de Gran Estudio con un elenco completamente negro. Si bien esta película contiene estereotipos musicales de los afroamericanos, Stormy Weather también fue fundamental en la representación en los medios. Como escribe Kartrina Richardson, «ver afroamericanos en algo que no sea papeles de criado en una película anterior a 1955 resulta potente».

Cuando se trataba de contratos y obligaciones con un Gran Estudio, Andrew Stone dejó en claro sus sentimientos. El historiador Kevin Brownlow señala en el obituario de Stone que la MGM se acercó al director a mediados de los años 30 con un contrato considerable. Stone se negó porque sabía lo que le costaría a nivel creativo. Claro, ganaría mucho dinero, pero, ¿qué significa el dinero si pierdes la integridad? Comentó: “Habría tenido que pacificar a las estrellas y mantenerlas felices, como un sacerdote que no cree una palabra de lo que dice. Luego hubo un contrato con la Paramount: sin grandes estrellas, pero con libertad. Ése es el que firmé. No me llevó mucho tiempo darme cuenta de que nunca ganaría un centavo, pero me importaba un bledo”. Así que Andrew Stone se fue a la Paramount.

Si hubiera que describir la filmografía de Andrew L. Stone en tres palabras, sería: espera lo inesperado. Hizo musicales (Stormy Weather, The Girl Said No), comedias locas (Hi Diddle Diddle, The Bachelor’s Daughters), cine negro/de suspense (Steel Trap, Highway 301), películas de desastres (The Last Voyage, Ring of Fire) y más. Nunca se limitó a un género. De hecho, viendo Ring of Fire (1961) podríamos llamarla una película de «combinaciones de género». Es una película de delincuentes juveniles cruzada con un gran espectáculo de desastres a todo gas. Y ahí es donde realmente puedes ver el genio en el montaje de Virginia. Pero sin importar lo que hicieran los Stone, juntos o por separado, estaban lo más lejos posible de la “fantasía”. Evitaban platós y decorados falsos, querían lo real. Como dijo Brian Trenchard-Smith sobre los Stone, a ellos “no les gustaban las miniaturas, las imágenes de archivo, la retroproyección o el travelling mate, todos los trucos del oficio que se usaban en esa época para dar la apariencia de que las estrellas realmente estaban en peligro. The Last Voyage trataba sobre pasajeros que escapaban de un transatlántico de lujo que se incendia y se hunde. Así que localizaron un transatlántico de lujo a punto de ser desguazado en Japón, el legendario SS Île de France, lo alquilaron por 4.000$ al día, le prendieron fuego y lo hundieron, al menos hasta el punto de volcar”.

Incluso antes de conocer a Virginia, Andrew estaba empeñado en el realismo fílmico. Una de las películas más emocionantes que el New Beverly va a proyectar este mes es Highway 301 (1950) de Andrew Stone. El guión se basa en criminales reales, la infame Tri-State Gang, una de las bandas criminales más mediáticas aparte de, quizás, la de Al Capone y sus amigos. ¡No solo salieron en un episodio de Batman y en un episodio de Los Intocables, sino que también hicieron un cómic sobre ellos! No se lo pueden perder.

Como añadido a la deliciosa violencia de Highway, obtendrás el mordaz suspense de Steel Trap (1952). Originalmente titulada Panic Stricken, ésta es la segunda película que empareja a Joseph Cotton y Teresa Wright (la primera fue La sombra de una duda, de Hitchcock, en 1943) y la química no ha abandonado el espacio cinematográfico. Esta vez se traslada a un banco y la película es sólida, rápida y ajustada. Ni un minuto perdido. De nuevo, en este caso Stone insistió en un rodaje ampliamente localizado en lugares reales para obtener lo que deseaba. Esta metodología no tradicional era la que daba calidad con regularidad a la obra de los Stone. Los planos de Steel Trap reflejan tal precisión que el público es consciente continuamente de cómo le encanta al cineasta su trabajo.

Stone tenía desde luego diferencias creativas con sus colegas acerca de sus técnicas de trabajo, y eso no siempre jugó a su favor. Mientras que muchos estudios tenían aproximadamente ocho lugares de rodaje al día durante una filmación, Stone tenía 20. De hecho, Andrew Stone filmaría toda la noche si pensara que eso era lo que se necesitaba. Si bien pudo haber sido nominado a Mejor Guión por la película Julie (1956), Doris Day y Louis Jourdan no dijeron cosas agradables acerca de su trabajo con él. Era duro. Y si no cumplías sus expectativas, lo podías pasar mal.

Viendo las películas que hizo, compruebas que son un montón bien curioso y maravilloso. Presenta personajes femeninos fuertes y dinámicos. En Bedside Manner (1945), Ruth Hussey es una doctora bien educada y no aguanta tonterías de nadie. En Cry terror! (1958) Angie Dickinson es una de las damas criminales más sorprendentes de la gran pantalla. ¡Las tramas son impredecibles! Cada vez que una película de los Stone parece moverse hacia la derecha, gira bruscamente hacia la izquierda. O va tomando curvas por una carretera diferente. Hicieron que el género no fuera genérico. Aunque Andrew Stone puede que aún no sea un nombre familiar, está en mi casa. ¿Estará en la tuya?

Ariel Schudso

ANDREW & VIRGINIA STONE, INDEPENDENT AUTEURS
A husband and wife team that left their mark on indie cinema history.

In today’s cinema, the term “independent filmmaker” has become as familiar to audiences as Summer Blockbuster. However, when Andrew Stone started making movies, being an independent was something you had to fight for tooth and nail. A member of the Society of Independent Motion Picture Producers (SIMPP), he functioned alongside such luminaries as SIMPP founders Orson Welles, Mary Pickford, Charlie Chaplin, Walt Disney and a few others. His early work was created not on big studio sets but on independent lots like General Service Studio, located at Santa Monica Blvd and Las Palmas (later inhabited by Desilu, Burns and Allen amongst others), and his subjects, themes and casting choices were not considered “A-list.” Stone staffed his crew with well-respected members of the silent film era like Jimmy Smith, Cecil B. DeMille’s editor, and his stories were offbeat and quirky (see Hi Diddle Diddle as a great example).

In 1943 Stone formed his production company, Andrew L. Stone Productions. He released films through United Artists, staying as far away from “big studios” as possible. In 1945 he married editor Virginia L. Stone (the “L” stands for “Lively”) and she left her job at United Artists, and became his partner. For the next 30 years the Stones created some of the most interesting genre film work Hollywood has ever scene. In establishing their own production company and gaining the moniker of “Hollywood’s only man-and-wife moviemakers,” Virginia was a central part of Andrew L. Stone’s film work, editing his best-known features. They were quite a team, sharing a home that conversely served as production office and sometimes criminology lab, as the Stones kept a regular eye on national police reports for their crime-related features.

Stone did make some Big Studio Films, for example the groundbreaking Stormy Weather (1943), the first Big Studio film with an all-black cast. While this film does contain musical stereotypes of African Americans, Stormy Weather was also instrumental in media representation. As Kartrina Richardson writes, “seeing African-Americans in something other than a service role, in a film before 1955, is powerful.”

When it came to Big Studio contracts and obligations, Andrew Stone made his feelings clear. Historian Kevin Brownlow notes in Stone’s obituary that the director was approached by MGM in the mid-30s with a sizable contract. Stone refused because he knew what it would cost him on a creative level. Sure, he’d make a ton of cash, but what does money mean if you lose your integrity? He remarked, “I’d have had to pacify the stars and keep them happy – like a priest who doesn’t believe a word of what he says. Then there was a Paramount contract — no big stars, but freedom. That’s the one I went for. It didn’t take me long to see I’d never make a nickel, but I didn’t give a damn.” So off to Paramount Andrew Stone went.

To describe Andrew L. Stone’s filmography in three words, it would be: expect the unexpected.  He made musicals (Stormy Weather, The Girl Said No), screwball comedies (Hi Diddle Diddle, The Bachelor’s Daughters), film noir/suspense (Steel Trap, Highway 301), disaster films (The Last Voyage, Ring of Fire) and more. He never stuck to one genre. In fact, watching Ring of Fire (1961) you might call it a “genre-spliced” film. It’s a juvenile delinquent film crossed with a balls-out, pedal-to-the-medal disaster extravaganza. And that’s where you can really see Virginia’s editing genius.  But no matter what the Stones did, individually or together, it was as far away from “fantasy” as possible. Eschewing sets and faked scenery, they wanted real. As Brian Trenchard-Smith said about the Stones, they “did not like miniatures, stock footage, back projection or traveling matte, all the tricks of the trade used in those days to give the appearance that the stars really were in the maw of danger. The Last Voyage was about passengers escaping a luxury liner that caught fire and sank. So they found a luxury liner about to be scrapped in Japan, the legendary SS Île de France, leased it for $4000 per day, set fire to it and sank it, at least to the point of capsizing.”

Even before meeting Virginia, Andrew was dead-set on filmic realism. One of the most exciting films that the New Beverly is showing this month is Andrew Stone’s Highway 301 (1950). The script is based on real criminals- the infamous Tri-State Gang – one of the most media-licious criminal gangs aside from perhaps Al Capone and his homies. Not only did they get a Batman episode and an Untouchables episode, but they also got a comic book! This is not to be missed.

To add to the delectable violence of Highway, you’ll get the nail-biting suspense of Steel Trap (1952). Originally titled Panic Stricken, this is the second film to pair Joseph Cotton and Teresa Wright (the first being Hitchcock’s Shadow of a Doubt in 1943) and the chemistry has not left the cinematic space. This time it’s shifted to a bank and the film is solid, quick and tight. Not a wasted minute. Again, this was a case when Stone insisted on extensive on-site cinematography to get what he wished. This non-traditional methodology was what regularly produced quality in the Stones’ oeuvre. The shots in Steel Trap reflect such precision that the audience is continually aware of how much the filmmaker loves his job.

Stone certainly had creative differences with colleagues over his working techniques, and that did not always play to his personal advantage. Where many studios had approximately eight setups a day during filming, Stone had 20. Indeed, Andrew Stone would shoot all night if he thought that was what was needed. While he may have been nominated for Best Screenplay for the film Julie (1956), Doris Day and Louis Jourdan did not say pleasant things about working with him. He was tough. And if you couldn’t cut it, it was a rough deal.

Watching the films he made, they are a curious and wonderful lot. He features strong and dynamic women characters.  In Bedside Manner (1945), Ruth Hussey is a well-educated doctor and takes no guff. In Cry Terror! (1958) Angie Dickinson is one of the most striking crime ladies to hit the screen.  The plotlines are unpredictable! Every time a Stone movie seems to be moving right, it takes a sharp left. Or curves down a different highway. They made genre un-generic. Although Andrew Stone may not yet be a household name, he is in my household. Will he be in yours?

Ariel Schudso


The Night Holds Terror (1955)

The Night Holds Terror es una película estadounidense de cine negro de 1955 basada en un incidente real, escrita y dirigida por Andrew L. Stone y protagonizada por Vince Edwards, John Cassavetes y Jack Kelly.

La fecha fue el 13 de febrero de 1953. Eugene M. Courtier era un técnico de la Base de la Fuerza Aérea Edwards y el secuestro tuvo lugar en una carretera de Lancaster, California; la venta del coche de segunda mano también tuvo lugar en Lancaster. Los criminales fueron Leonard Daniel Mahan, James Bartley Carrigan y Don Eugene Hall. Todos sobrevivieron a la terrible experiencia y fueron juzgados y condenados.

Una descripción detallada del crimen -que carece de la mayor parte del dramatismo de la situación de los rehenes durante la noche en la casa de Courtier retratada en la película y, en cambio, describe como prepararon y tomaron el desayuno juntos, sirvieron café, jugaron y bailaron al ritmo de la música (sin la declaración de ningún tipo de coerción)– se incluye en un documento judicial relacionado. No hay descripción de tiroteo o violencia alguna durante la detención de los secuestradores.

Se denegó una apelación de Mahan para que el juicio fuera declarado nulo debido a que el juez presidente no instruyó al jurado para que ignorara cualquier descripción de un incidente en el que Courtier y su padre atacaron físicamente a Mahan en la sala del tribunal (en ausencia del jurado).
El New York Times declaró que al director “se le debe conceder una brillante luz verde por lo que ha logrado en esta pequeña película ajustada, eficiente y constantemente llena de suspense”, aunque “está lejos de ser memorable”.

La TV Guide la denominó como «Una película potente y bien construida».

The Night Holds Terror is a 1955 American crime film noir based on a true incident, written and directed by Andrew L. Stone and starring Vince Edwards, John Cassavetes and Jack Kelly.

The date was February 13, 1953. Eugene M. Courtier was an Edwards Air Force Base technician, and the kidnapping took place on a Lancaster, CA highway; the used car sale also took place in Lancaster. The criminals were Leonard Daniel Mahan, James Bartley Carrigan, and Don Eugene Hall. All survived the ordeal, and were tried and sentenced.

A detailed description of the crime – which lacks most of the dramatics of the overnight hostage situation at the Courtier home portrayed in the movie and instead describes making and eating breakfast together, serving coffee, playing and dancing to music (without any stated coercion) – is contained in a related court document. There is no description of any gunfight or violence during the kidnapper’s apprehension.

An appeal by Mahan for a mistrial over the failure of the presiding judge to instruct the jury to disregard any description of an incident in which Courtier and his father physically attacked Mahan in the courtroom (in the absence of the jury) was denied.

The New York Times stated that the director “must be accorded a bright green light for what he has accomplished in this tight, economical and steadily suspenseful little picture” even though it “is far from memorable”.

TV Guide called it “A well-constructed, powerful film.”

 


Traducción de texto: Óscar Oliva