Jack Garfein

Deportado a Auschwitz a la edad de diez años, condiscípulo de Marlon Brando y discípulo de Elia Kazan, del que fue ayudante en Baby Doll, director de vanguardia en Broadway, convenció a su amigo Calder Willingham (uno de los guionistas de Paths of Glory) para que llevara a la escena su novela End As a Man, que describía con amargura el universo reconcentrado sometido a un nazismo latente de una escuela militar norteamericana. Garfein aceptó rodarla para Sam Spiegel con el título de The Strange One. Discutible en su expresión cinematográfica, a menudo desmedida, pero apasionante en su discurso de patética sinceridad, el film resultó un fracaso comercial, lo que decepcionó a su autor. En 1961 volvió de nuevo a la dirección de cine con Something Wild, una película extraña, conmovedora, un film que no se parece a nada y, sobre todo, a ninguna película norteamericana, que narra la historia de una joven traumatizado por una violación y sus difíciles relaciones con un hombre solitario y algo loco que le ha salvado del suicidio. Las primeras escenas (después de la violación), totalmente mudas, eran fascinantes y el espectador se quedaba hasta el final curiosamente hechizado por esta insólita aventura. Desgraciadamente Garfein parece haber renunciado definitivamente al cine. En estos últimos años, enseñaba arte dramático en París. 

Bertrand Tavernier y Jean-Pierre Coursodon50 Años de cine Norteamericano (1991).

Jack Garfein / Carroll Baker

Algunas declaraciones de Jack Garfein:

Francamente, no me han ofrecido ninguna película desde Something Wild; ni siquiera se estrenó en Chicago, ni en buena parte de otras grandes ciudades de Estados Unidos. Fui a Europa para el estreno de la película en Estocolmo, y los titulares de prensa decían: “¿Es Jack Garfein el Ingmar Bergman americano?” En Italia, Alberto Moravia escribió sobre la película y, en general, los críticos europeos le prestaron atención. No soy lo que se dice un principiante. The Strange One es de 1957. Conocí a Guy Green en Nueva York, y cuando le dijeron que era el director de Something Wild, se sorprendió mucho y me preguntó: “¿Por qué no hace más películas?” Tuve que reírme al pensar en qué contestar a esta pregunta.

(…)

Nací en Europa. Llegué aquí en 1946 después de ser liberado del campo de Belsen. Ahora siento que la clase de películas que me interesa no se puede hacer aquí. No me interesa que mis películas ganen millones de dólares. En mi última película contraté a Shuftan para trece semanas, y mi presupuesto fue de unos 350.000 dólares, pero tuve la sensación de que había que hacer la película porque era posible rodar en habitaciones, y que gran parte de las limitaciones podían convertirse en ventajas. Si tienes actores que pretenden ser utilizados como personas, y no como estrellas, puedes hacer algo. Esto es lo que me preocupa en las grandes producciones americanas. No necesitas un montón de personal de vestuario, etc., moviéndose por ahí, siguiendo a las estrellas y todo eso. Hay muchas personas innecesarias en torno a todo esto, lo que me parece de muy mal gusto y crea una atmósfera de inmoralidad; los actores se convierten en maniquíes. 

(…)

 Espero que se esté desarrollando un nuevo público, y que el éxito de las películas extranjeras sea un signo de esto. Lo que me preocupa es que a veces, para llegar a ser parte de este régimen que busca héroes en todas las películas americanas, los muchachos tienen que hacer lo obvio. No tienen ningún punto de vista; no pueden estar conectados con los jefes del estudio y hacer películas que rompan tabúes. No hay suficientes malas películas interesantes, no hay nadie en producción que diga: “Quiero hacer algo nuevo” (…) América es el país más contemporáneo del mundo, cada ciudad y cada población tiene el siglo XX estampado. En Nueva York tienes a Rubinstein dando un concierto y calle abajo una América punzante que sigue virgen para el cine. Ni siquiera han mostrado aún Hollywood en la pantalla; hace unas semanas conocí a una chica, guapa, de no más de 20 años, y una mirada tremendamente inocente, sentada en una cafetería. ¡Y resulta que había tenido seis abortos! ¿Qué significa Hollywood para ella? ¿Su historia podría mostrarse como parte de Hollywood, junto con la violencia y la monstruosidad del mundo de los jóvenes desconocidos que luchan por salir adelante y, en el nivel superior, la gente rica del cine cuya única comunicación con la naturaleza es a través del sexo? Nada de esto se ha tocado, dicho o visto en las películas. Sí se ha mentido sobre esto, pero nada más. Las películas de Hollywood son imágenes y sus diosas no pueden aspirar a ser humanas; Hollywood es sin duda una parte de América, pero sus imágenes son lo que los productores piensan que América quiere ver. Todo son súper-personajes, súper-escenarios y no sé por cuánto tiempo permanecerá este carrusel. Ahora comprendo por qué a las boleras les va tan bien el negocio. Miras a cualquiera de estos hombres: nada les importa, y estoy convencido de que el dinero puede hacer cosas maravillosas o convertirse en la corrupción suprema. Beverly Hills es un buen sitio para vivir porque es muy agradable a la vista, pero hay que admitir que está completamente separado de la vida americana. La mayor parte de nuestros grandes productores vive aquí, y esos son los hombres que tratan de mostrar la vida americana, su sentido del humor, sus tragedias, pero a través de sus ojos. ¿Sabe a quién se echó la culpa del fracaso de la película Los hermanos Karamazov? ¡A Dostoievsky! Es veneno para la taquilla, así que recuerde mis palabras: ¡no habrá otra película sobre Dostoievsky hecha en Hollywood en los próximos veinte años!

Jack Garfein / Albert Johnson: Jack Garfein: An Interview
Film Quarterly, Vol. 17, # 1 (otoño de 1963)

Jack Garfein / Carroll Baker / Elia Kazan (en el set de Babydoll, 1956)

Películas del Ciclo:

The Strange One (1957)

▸  Something Wild (1961)

Traducción de los textos: Javier Oliva