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Je, tu, il, elle (1974)

Chantal Akerman

Programa 3: Je, tu, il, elle (1974)

VIERNES 10 OCT / 19:30h
CENTRO CULTURAL D. MADRAZO

Je, tu, il, elle (1974), primer largometraje de Chantal Akerman, constituye una obra decisiva dentro de su filmografía y un hito del cine feminista y experimental de los años setenta. La película se estructura en tres movimientos claramente diferenciados. En el primero, la protagonista —interpretada por la propia Akerman— permanece sola en una habitación desnuda, donde escribe y reescribe una carta, come azúcar directamente de una bolsa y organiza obsesivamente los objetos. El segundo segmento la muestra viajando como autoestopista junto a un camionero, con quien mantiene conversaciones fragmentadas y una relación sexual mecánica. El último tramo la sitúa en el apartamento de una mujer, donde la tensión acumulada se resuelve en una larga secuencia de intimidad física y afectiva.

La fragmentación narrativa subraya el carácter subjetivo y performativo del film. Cada parte propone una exploración distinta de la identidad: el encierro inicial revela la soledad y la autoconstrucción, el viaje expone la negociación con la alteridad masculina y el desenlace despliega el deseo lésbico de forma explícita, alejándose de toda mirada normativa. El título mismo —Je, tu, il, elle— señala la multiplicidad de posiciones del sujeto femenino: yo, tú, él, ella, categorías que se cruzan y se transforman sin estabilidad fija.

La radicalidad de la obra se manifiesta tanto en el uso del tiempo como en la representación del cuerpo. La duración de los planos, la insistencia en la repetición y el silencio convierten lo cotidiano en materia de reflexión. La cámara observa sin concesiones: las acciones mínimas se prolongan hasta volverse incómodas, desafiando las convenciones narrativas del cine dominante. La larga escena sexual entre las dos mujeres, filmada con una atención sostenida, rompe con la representación tradicional del deseo femenino, situando el cuerpo de la mujer fuera del registro voyeurista y afirmándolo como lugar de experiencia propia.

Más allá de su carácter autobiográfico, el film debe entenderse como una reflexión política sobre el cine y la subjetividad. La ausencia de narrador externo, la utilización del propio cuerpo de Akerman y la desarticulación del relato clásico plantean una crítica directa a los modos hegemónicos de representación. El film no busca contar una historia cerrada, sino abrir un espacio de experimentación donde la identidad femenina aparece como inestable, múltiple y en permanente construcción.

En conjunto, Je, tu, il, elle confirma la madurez estética y conceptual de Akerman. Su radical minimalismo, la puesta en cuestión de los roles de género y la reivindicación del deseo lésbico lo convierten en una obra fundacional que anuncia el rumbo del cine feminista y experimental de las décadas siguientes. A través de esta película, Akerman demuestra cómo lo íntimo puede convertirse en un campo político y cómo el cine, al romper con la narración convencional, puede dar lugar a nuevas formas de subjetividad.

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