En la órbita de Kuyper
Programa 3: Pink Ulysses (1990)
DOMINGO 12 NOV / 19:00h
FILMOTECA DE CANTABRIA
PINK ULYSSES
Pink Ulysses es una búsqueda homoerótica de la belleza al ritmo de Richard Wagner, Zarah Leander y Sergei Eisenstein. De Kuyper montó fragmentos de película y música, tomando como guía los viajes de Ulises.
Homero nos cuenta cómo Penélope, la esposa de Ulises, solía tejer el sudario de Laertes. El trabajo que hacía de día lo deshacía de noche. Ese proceso no fue diferente a la creación y producción de Pink Ulysses. Poco a poco, las imágenes (recopiladas aquí y allá, también de clásicos del cine) y la música, tanto conocida como menos conocida, crearon una textura de vista y sonido, dando como resultado una variación de Ulises. ¿Quizás Penélope empezó a amar a su hijo más que a su marido lejano y ausente? Y posiblemente Ulises empezó a amar más a la “Penélope ideal” que reconocía en la mágica Circe que a su esposa, ¿que lo estaría esperando en Ítaca? Quizás… y la imaginación persiste… Cómo esto se materializa en una película, en una tela, es el secreto de Pink Ulysses. Una exploración, un deambular aventurero.
“Podría fácilmente convertirse en una película de culto. La pregunta es: ¿de qué culto? ¿De amantes de la música, de la danza, de los cuerpos y del erotismo, de la sensualidad, del cine gay, de los planos sorprendentes? En cualquier caso, Pink Ulysses, de Eric de Kuyper, llama la atención.
No hay trama, sólo el tema del regreso de Troya de Ulises como hilo conductor para mantener el conjunto unido. La película es un flujo sensual de música (desde Wagner hasta Zarah Leander) e imágenes (incluidos fragmentos de fotografías antiguas), llenas de cuerpos y colores, y una secuencia muy explícita de masturbación masculina.
La película se hizo con poco dinero pero mucho humor. Busca continuamente. ¿La belleza? Tal vez. ¿Cosas y sentimientos por los que estar agradecido? Probablemente. La dirección es técnica y artísticamente de primer nivel. Pink Ulysses causó una impresión positiva en el público del Festival de Cine de Rottterdam y también se presentó en la Berlinale”. --Variety, 21 febrero 1990
«No es porque trabajemos con trozos de cordel que no podamos lograr nada. Después de todo, Homero escribió la Odisea él solo. Con pasión y coraje... Pero no quisiera que la gente se tomara esta película demasiado en serio. Es sólo un juego de manos.» --Eric de Kuyper
“Al cineasta le gusta llamar a su película una pieza de tejido en la que ha estado trabajando a ratos. Todo el proyecto tardó tres años en completarse. Pink Ulysses se filmó durante los fines de semana con, y por, amigos y conocidos. Una parte que requería un decorado y una iluminación sofisticada se filmó en una semana en un estudio real. Este método de producción inspiró sin duda la estructura fragmentaria. Escenas en blanco y negro en las que se exploran de una forma u otra los cuerpos masculinos se alternan y están unidas por el hilo conductor de todo el largometraje: la colorida historia de la Odisea. La epopeya clásica de Homero recibe aquí una interpretación poco respetuosa. Actores culturistas se mueven por decorados cursis y visiblemente falsos que en ocasiones remiten explícitamente al surrealismo de Cocteau. El technicolor del género peplum de posguerra sirvió de modelo para la paleta de colores brillantes. Penélope es una belleza celestial, pero algo desaliñada, que, tras el tan esperado regreso de su marido, sólo puede observar distraídamente cómo cae en los brazos de otro hombre. Los personajes hablan entre sí en alemán, doblados con diálogos de la versión doblada al alemán del Ulises de Mario Camerini. Pese a su carga de belleza, humor y mal gusto, la soledad y el anhelo son, por supuesto, centrales en esta historia del errante Odiseo y su paciente Penélope. Esas mismas emociones son evidentes en las escenas en blanco y negro”. --Herman Asselberghs, “Pink Ulysses. Plezierige didactiek en verscheurend hedenisme.” Andere Sinema 96, marzo-abril 1990.
Traducción de texto: Javier Oliva