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Josephine Baker

Josephine Baker

Joséphine Baker, registrada al nacer como Freda Josephine McDonald (San Luis, Misuri, Estados Unidos; 3 de junio de 1906 - París, Francia; 12 de abril de 1975), fue una bailarina, cantante y actriz francesa de origen afroamericano, considerada la primera vedette y estrella internacional. Fue espía francesa contra la Alemania nazi y activista por los derechos de las personas negras.​

Se convirtió en un icono musical y político internacional. Se le dieron apodos tales como la Venus de Broncela Perla Negrala Diosa Criollala Sirena de los Trópicos​ y, sobre todo, la Venus de Ébano.

Fue la primera mujer afrodescendiente en aparecer y protagonizar una película, Zouzou (1934), en integrar una sala de conciertos en Estados Unidos, y en convertirse en una animadora de fama mundial. Fue conocida también por sus contribuciones al movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos (Coretta Scott King le ofreció el liderazgo no oficial del movimiento en 1968 tras la muerte de Martin Luther King, pero lo rechazó).​

Además, ayudó a la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, y recibió la Croix de guerre por parte del cuerpo militar francés.

En 2021 se convirtió en la sexta mujer y la primera mujer negra en ser enterrada, simbólicamente, en el Panteón Nacional.

Orígenes

Freda Josephine McDonald nació en San Luis, Misuri, el 3 de junio de 1906. Era hija de Carrie McDonald y oficialmente de Eddie Carson, este un músico callejero ambulante de origen español, quienes se separaron rápidamente. Su madre volvió a casarse con Arthur Martin, con quien tuvo otros tres hijos: Richard, Margaret y Willie Mae. Pasó parte de su infancia alternándose entre la escuela y el trabajo doméstico en casa de la gente rica para quien su madre trabajaba. A la edad de trece años abandonó la escuela para casarse (como lo indican los registros de entidad pública en San Luis) con Willie Wells; ellos convivieron en la casa de su padrastro, aunque nunca se divorciaron. Por tanto sus orígenes son de esclavos afroamericanos, amerindios y españoles.

La artista

Josephine, quien había estado bailando desde que era una niña, ganó su primer concurso de baile a los 14 años. Después de pasar la prueba en un local de vodevil, empezó a trabajar de forma ininterrumpida en el escenario. Al finalizar su primer matrimonio en 1920​ se unió a un trío de artistas callejeros llamados la “Jones Family Band”, que fue integrado después en la compañía de gira de Dixie Steppers. Es aquí cuando su gira se detiene en Filadelfia y Josephine se reúne por primera vez con William Howard "Willie" Baker, un guitarrista de blues, con quien se casa en 1921.​ Fue el apellido de su segundo marido el que conservó como su apellido artístico.

Para ganarse la vida, Josephine empezó a bailar en el teatro estándar, donde ganaba diez dólares por semana; pero Josephine pensaba en grande y deseaba bailar en el lanzamiento de Broadway. Con solo dieciséis años de edad, dejó a su segundo marido para probar suerte en Nueva York. Una vez allí, Josephine no pierde el tiempo y llega al Music Hall de Broadway, en la calle 63. Recibe varias opiniones negativas del director, hasta que finalmente este le ofrece un papel breve. Así que en 1921 se une al elenco de la comedia musical Shuffle Along, un espectáculo popular en la sociedad negra.

Después de dos años de gira, Josephine se une a los Chocolate Dandies en 1924, de donde se va para entrar al Plantation Club, en donde conoce a Caroline Dudley Reagan, esposa del agregado comercial de la embajada de Estados Unidos en París. Donald J. Reagan ve un gran potencial en Josephine, por lo cual le ofrece un sueldo de 250 dólares por semana, siempre y cuando se comprometiera a ir a Francia, en donde Reagan quería montar un espectáculo en el que Josephine fuera la protagonista: haría de ella una estrella.

El 25 de septiembre de 1925, Berengaria,​ el barco en el que Josephine hizo el viaje, llegó al puerto de Cherburgo. Era hora de ir a París y pronto comenzaron los ensayos. Debutó en París el 2 de octubre de 1925 con el espectáculo la Revue nègre, que incluía una orquesta de jazz, dirigida por Claude Hopkins, con la participación de Sidney Bechet. Su exótica forma de bailar, su sensualidad desinhibida y su vestimenta mínima —tan solo una faldita hecha con plátanos de tela— resultaron más atractivas para los europeos que para los norteamericanos.

Bailó al ritmo del charlestón, música entonces desconocida en Europa, en una interpretación de un baile bautizado “Danse Sauvage” ("danza salvaje"). El escándalo fue rápidamente remplazado por el entusiasmo en general.

"Del conjunto de chorus-girls (...) colocadas en línea, salía disparada, como lanzada por una honda, una adolescente casi desnuda, sin más atuendo que un taparrabos sobre sus caderas (...): ¡Josefina Baker! (...) su risa cegadora de mulata ensombrecía la luz de los reflectores (...) Su aparición produjo el flechazo. París se prendó de aquella fuente viva, hirviente, de aquel cráter en erupción de ritmos sincopados. Con su agitación furiosa, sus dislocaciones temerarias, andando a gatas y provocando los paroxismos de un público en delirio (...)"
Sebastián Gasch, La historia del Music-Hall

Josephine se convirtió en la cara de los cubistas que adoraban la forma en que el entusiasmo de los parisinos para el Jazz y la música negra se despertaba. En esa época conoció a Georges Simenon, a quien contrató como su secretario. El éxito estaba reservado para Josephine, la “Revue nègre” fue parte de la “Visión Benevolente y condescendiente hacia los negros (o colonizados en general)”, “se ha apoderado de algunos de los discursos del miedo silvestre característicos de la hermosa época”, según Sophie Jacoto. No obstante, es justo decir que este espectáculo de la “sauvageonne” ha permitido hacer de Josephine Baker la pionera que es calificada por algunos como un renacimiento negro basado en una mezcla de jazz, dadaísmo, arte negro y cubismo.

Después de una gira por Europa, fue la vedette del Folies Bergère y luego abrió su propio club, Chez Joséphine. En 1927 se estrenó su primera película, La Sirène des Tropiques, a la que seguirían Zouzou y Princesse Tam Tam.

En la segunda mitad de los años 1920 y durante los años 1930 fue además una destacada modelo fotográfica y pin-up.

Después de una gira por Europa, Josephine Baker lideró el Folies Bergère en 1927 acompañada de un leopardo, cuyo estado de ánimo caprichoso aterrorizó a la orquesta y emocionó a la audiencia. En 1927, la joven estrella se lanza a la industria musical. A comienzos de los años 1930 grabó sus primeros discos, y al año siguiente, consiguió un gran éxito con la canción J'ai deux amours, compuesta por Vincent Scotto. Diferentes cineastas, como Marc Allégret, le ofrecen papeles en sus películas. Sus dos películas importantes: Princesse Tam Tam y Zouzou no cumplen con el éxito esperado. En cambio, reúne un público más amplio cantando y bailando, incluso el tango “Voluptuosa”, de José Padilla. Su gira de 1936 a los Estados Unidos no tuvo tampoco el éxito previsto. Estados Unidos es escéptico y algunos le reprocharon el hablar a veces en francés o en inglés con un acento francés.

En 1936 regresó a los Estados Unidos para actuar en el espectáculo Ziegfeld Follies con Bob Hope y Fanny Brice. Una parte importante de la opinión pública atacó la promiscuidad del show, y varios hoteles y restaurantes impidieron a la artista su entrada. Finalmente Joséphine abandonó la obra y regresó a París, donde adquirió la ciudadanía francesa al casarse con el magnate del azúcar Jean Lion, que tuvo problemas por ser judío durante la ocupación alemana de Francia.

Aunque inicialmente Joséphine Baker haya sido percibida como una sensación exótica, se forjó una sólida reputación en las altas esferas de la sociedad parisina, por lo que llegó a encarnar el personaje de una Venus de ébano. Mujer inteligente, Baker fue capaz de utilizar su imagen y manipularla a su antojo, dando forma a su propio público y definiendo su futuro a su manera.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se unió a la resistencia francesa y, posteriormente, fue subteniente auxiliar en las Fuerzas Aéreas Francesas, y levantó la moral de las tropas aliadas, actuando para ellos. También colaboró con la Cruz Roja. Después de la guerra recibió la Medalla de la Resistencia y la Legión de Honor. Volvió a casarse con el director de orquesta Jo Bouillon. Regresó a la actividad artística y trabajó en el circuito de cabarets de París durante varios años, luego fue a Cuba, antes de regresar de nuevo a los Estados Unidos, donde apoyó los movimientos de promoción social afroamericanos. Luego hizo una gira mundial de despedida y se retiró del mundo del espectáculo.1

Adoptó a doce huérfanos de diversos orígenes, a quienes denominó la tribu del arco iris. Regresó varias veces al escenario por dificultades económicas y también para apoyar el movimiento estadounidense por los derechos civiles, dio cuatro conciertos en el Carnegie Hall, para conseguir fondos para la causa, y participó en la marcha sobre Washington, en 1963.

Por problemas económicos volvió varias veces al escenario, pero también fue ayudada por Grace Kelly, entonces princesa de Mónaco y amiga personal de la artista.

Vivió, con sus hijos adoptivos, en el Castillo de Milandes, en Castelnaud-la-Chapelle (Dordoña, Francia).

Cuando murió, en 1975, era una persona muy querida y respetada, y fue la primera mujer de origen estadounidense en recibir honores militares en sus funerales, celebrados en Francia, aunque su tumba se encuentra en el cementerio de Mónaco.

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