L'Étrangleur (1972)

Ciclo « Paul Vecchiali, el cine en diagonal »

SÁBADO 22 OCT / 21:30h 
CINE LOS ÁNGELES - SANTANDER

L'ÉTRANGLEUR (1972)
El estrangulador

Director: Paul Vecchiali
Guión: Paul Vecchiali
Argumento: Paul Vecchiali
Fotografía: Georges Strouve (Color, 1: 1,66)
Montaje: Françoise Merville
Música: Roland Vincent
Reparto: Jacques Perrin, Julien Guiomar, Eva Simonet, Paul Barge, Jacqueline Danno, Katia Cavaignac, Jean-Pierre Miquel, Hélène Surgère, Sonia Saviange, Nicole Courcel, Paule Annen, Vasilis Vasilicós, Hugues Quester
Productora: Marianne Productions, Reggane Films, Unite 3 (Francia)
Distribuidora: Les Films Paramount
Duración: 93 min.
Formato de proyección: DCP (original: 35mm)

*La proyección contará con la presentación a cargo de Santos Díaz

L'étrangler (1972)

«L'étrangler nace de mis deambulaciones nocturnas. Todas las noches, durante tres semanas, salí hacia las ocho, después de cenar. Iba completamente al azar, entraba en los bares a las dos de la mañana, en los suburbios, en cualquier parte. Volvía a casa a las cinco de la mañana y me ponía a escribir, de forma automática. Al día siguiente, volvía a empezar. Finalmente me releí, y ahí estaba el guion de L'étrangler

Paul Vecchiali

Es una película de género y es una película de Vecchiali. Es cine negro y es un poema salvaje en prosa. Es una película de serial killer, hecha años antes de que el género obtuviera su denominación, y probablemente la película más personal de su autor, llena de obsesiones, de vergüenza y de pureza. Hay que añadir: película personal, pero no secreta. Porque el mundo de Vecchiali es un mundo sin misterio, sin enigma ni verdadero suspense. Él nunca ha jugado esas cartas, y la cosa es tan rara en el cine que conviene apresurarse a subrayarlo, al tratarse de una película además tan nocturna y sombría como L'étrangler (...).

L'étrangler fue concebida en noches pasadas recorriendo París y sus barrios periféricos, a la búsqueda equívoca de seres mitad presas mitad sombras, chicas de vida alegre y chicos malos como en las canciones realistas y las películas de los años 30 que tanto le gustan a Paul Vecchiali. Noches al término de las cuales, él regresaba a casa agotado y se ponía a escribir de forma automática, sin releerse. No obstante, lo más sorprendente de L'étrangler es esa sensación intacta de aturdimiento, esa tonalidad sonámbula preservada entre la concepción y la realización de la película. ¿Se puede escribir y hacer una película en trance, de manera que aparezca luego -terminada la película- impregnada ella misma, y para siempre, de ese estado? Así pues, es justo precisar que todos los personajes del universo vecchialiano parecen idos. Que casi todos son seres, y películas, en trance.

Sandrine Rinaldi

Émile, un muchacho, huye una noche por la ventana de su habitación. En una estación, un hombre lo aborda. Él lo sigue. En una calle desierta, con una iluminación propicia al crimen, camina una mujer, con un vestido de seda, que llora. El hombre se acerca y la estrangula con una bufanda de lana blanca. La de Émile.

El chico se ha convertido en adulto. Retiene, en su rostro liso de muñeca (es Jacques Perrin), huellas de la infancia. Por las noches busca mujeres solitarias, heridas de amor, a las que estrangula suavemente con una bufanda. Para darles la felicidad. Un extraño individuo, el Chacal (Paul Barge) lo sigue, y despoja a los cadáveres de sus joyas y su dinero. Simon, inspector de policía que se hace pasar por periodista (Julien Guiomar) trata de dar con el estrangulador, pues también hay en su interior fuerzas oscuras que lo corroen. Entre ambos interviene una joven, Anna (Eva Simonet), deseosa de tener un papel en la historia.

Les ruses du diable, primer largometraje de Paul Vecchiali, narraba las aventuras de una costurera propensa a lo novelesco. Un poco de misterio y mucho de psicología. L’étrangler, que parece al inicio un thriller a la americana a partir de un caso patológico, pronto se desplaza hacia lo irracional. Si uno trata de entender, no disfrutará la película. Para ello, hay que dejarse llevar por el ritmo entrecortado del relato, dejarse atrapar en la telaraña de las obsesiones de Vecchiali. L’étrangler es una película sobre los sortilegios de la noche. Noche en la que uno se sumerge como en el agua verdosa de un estanque, para descubrir, al son de una música de Roland Vincent asediada por los recuerdos de la Ópera de tres centavos, la violencia y los cuchillos de un Mackie Navaja, la sangre de los maleantes, de los hombres y mujeres que merodean en torno al amor venal. Las mujeres –víctimas satisfechas– tienen sus rostros marcados por la frustración y también el encanto marchito de las actrices de las películas de los años 30. Obra profundamente subjetiva y profundamente inquietante, ya que el espectador que se entrega a ella se arriesga a ver aparecer a un “Mr. Hyde” que no es solo la cara oculta del realizador.

Jacques Siclier. Le Monde, 18 de septiembre de 1972

 

Julien Guiomar junto a Paul Vecchiali y Claude Manlay en un programa de Sud Radio cuando se estrenó la película en 1972.

Traducción del texto: Javier Oliva