Stranger at My Door (1956)

Ciclo « Republic Rediscovered »

STRANGER AT MY DOOR (1956)
Un extraño a mi puerta

Director: William Witney
Guión: Barry Shipman
Argumento: Barry Shipman   
Fotografía: Bud Thackery (B&N, 1:1,66)
Dirección artística: Frank Arrigo
Montaje: Howard A. Smith
Música: R. Dale Butts

Reparto: Macdonald Carey, Patricia Medina, Skip Homeier, Stephen Wootton, Louis Jean Heydt, Howard Wright, Slim Pickens, Malcolm Atterbury
Productora: Republic Pictures (EE.UU.)
Distribuidora: Republic Pictures
Duración: 85 min.
Formato: 35mm

*La proyección contará con presentación a cargo de José Luis Torrelavega

Stranger at My Door es una película del oeste de 1956 dirigida por William Witney y protagonizada por Macdonald Carey, Patricia Medina y Skip Homeier.

Quentin Tarantino la calificó como un "clásico" con "la secuencia más sorprendente y terrorífica de doma de caballo indomable de la historia del cine del oeste, sin olvidar a Monte Walsh. Witney se hizo tan famoso en la industria por esta secuencia que cuando comenzó a dirigir westerns para la  televisión, generalmente lo contrataban para dirigir su episodio de domar al caballo indomable".

En 1991 se estrenó una película para televisión también titulada Stranger at My Door, sin ninguna relación con la producción de 1956 aparte del título.

El especialista en acción William Witney fue el director del western Stranger at My Door, pausado y lleno de sensibilidad. MacDonald Carey interpreta a un agente fronterizo que, en contra de los deseos de su esposa e hijo, invita a su casa a un forajido fugitivo (Skip Homeier). Al principio, el forajido se aprovecha de la generosidad de Carey, pero poco a poco siente el efecto de la amabilidad y el altruismo del agente. Una única secuencia de esta película ha aparecido a menudo en documentales de televisión: el enfrentamiento con un caballo salvaje y desbocado. El montaje rapidísimo y la mezcla imperceptible de realidad y artificio dan como resultado un fragmento excelente, del que podría decirse que representa el mejor trabajo de William Witney. Stranger at My Door fue escrita por Barry Shipman, hijo de la pionera productora y cineasta Nell Shipman.

Desde 1937, año en el que rueda su primer serial (el sector producido por al Republic), el siniestro e interminable Painted Stallion, con Ray “Crash” Corrigan, Witney siempre ha estado en la brecha, Stajanovista del film de episodios, llegará a dirigir decenas de ellos, bien asociado con John English (se les llamaba “los gemelos de la Republic”) bien en solitario. Se trata de folletones que en tres horas, y generalmente en trece episodios, conducen al triunfo de un estúpido héroe sobre un traidor todavía más estúpido

Como cada episodio viene precedido de un resumen que repite los cinco últimos minutos del capítulo anterior añadiendo planos para mostrar de qué manera el héroe ha superado la situación. la visión de una película del principio al fin resulta un verdadero castigo, máxime teniendo en cuenta la música que incansablemente repite los mismos temas. Las habilidades desplegadas por el cineasta resultan de una increíble deshonestidad, algunas basadas incluso en la posibilidad de que el espectador haya olvidado las antiguas peripecias para hacer trampas sin rodeos añadiendo, por ejemplo, una puerta o un barco, o alejando simplemente al héroe de ellos sin más explicaciones. Todas estas películas, en pequeñas dosis distraídas, se dejan ver, siempre que el malo sea divertido. Así, la visión de Spy Smasher Returns, banal, pero técnicamente muy cuidada para ser un serial, o de G. Men Vs. the Black Dragon, uno de los films mejor construidos y realizados de su autor, pueden procurar un cierto placen Concretamente este último, sería reclamado durante cuatro años por Francois Truffaut para el Parnaso. Más delirante, Daredevils of the Red Circle contiene pasmosas, casi surrealistas peripecias: un motorista es perseguido en un túnel submarino por un torrente de agua, y una montaña explota para bloquear una carretera. En cambio, Mysterious Dr. Satan, a pesar de su prometedor título, resulta aflictivo, inferior desde luego al en ocasiones divertido Adventures of Captain Marvel y a Fu Manchu. En Zorro's Fighting Legion hay algunos momentos bastante agradables (una escena en que el Zorro está prisionero en una habitación cuyo suelo desciende...).

Dicho lo cual, basta con un solo vistazo a otros seriales para comprobar la aplastante superioridad de Witney. En efecto, Witney aporta a este género, al que tan aficionados son ciertos cinéfilos norteamericanos, una verdadera dignidad visual: cámara muy móvil, sentido del espacio y del montaje (rodaba todos los planos de las sucesivas continuaciones con el mismo eje), raccords dinámicos. Estamos aquí a años luz de los Ray Taylor, Fred Brannon, Thomas Carr. Por lo demás, aunque Witney deba compartir esas cualidades con John English, no es menos cierto que también las encontramos en las películas que ha firmado en solitario. Y como por otra parte no hemos visto ninguna realización de John English... Algunos planos de persecución sobre un preso en Daredevils, en el séptimo episodio de Marvel, algunos exteriores de fábrica muestran una dinámica visual y una invención plástica bastante notable y que nos historias hubiera gustado ver utilizada en historias menos infantiles. Los primeros episodios de Drums of Fu Manchu, Marvel o Spy Smasher son ya en sí mismos series B bien filmadas y de cierta intensidad: persecuciones, caídas bien filmadas, efectos especiales raramente ridículos, habida cuenta de la modicidad d eslo presupuestos. Witney adoraba a los técnicos de la Republic –los antiguos de Mack Sennet- y sus Dick Tracy tiene un dinamismo que faltaba totalmente en el film de Beatty. En el episodio en el que el héroe de Chester Gould se enfrentaba a Fantomas tiene incluso planos bastante brillantes. Y un detalle divertido: el actor que encarnaba los malos, y que aprecia enmascarado en muchas escenas, sólo habría rodado un día, el día en el que se colocaba al máscara. El resto del tiempo al parecer fue sustituido por un doble post-sincronizado por él.

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Stranger at My Door es un curioso western con numerosas alusiones religiosas y obsesivas: una mujer de pastor protestante acaba por mostrarse celosa de un caballo que para ella representa al diablo, y una noche de tormenta decide matarlo. Es la película preferida de Witney, juntamente con The Last Command de Frank Lloyd, un muy honesto relato histórico del sitio del Álamo, pero cuyas escenas de acción (*) él dirigió, en concreto el ataque al fuerte, escenas por lo demás que contrastan con la grisura del resto, es decir, de más de un tercio de la película. Un trabajo que demuestra que, si hubiera tenido más suerte y contado con más medios, habría podido rodar mejor.

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(*) Witney se hizo cargo en diversas ocasiones de la segunda unidad de películas realizadas por otros directores. Es el caso de otras de las películas programadas en el ciclo “Republic Rediscovered”, la dirigida por Allan Dwan. Volviendo a darle la palabra a Tavernier & Cousudon: (…) en Woman They Almost Lynched rodará un ataque de diligencia muy espectacular en el que el vehículo vuelca de costado y es arrastrado tras su vuelco, un efecto especial bastante singular.

 Bertrand Tavernier y Jean-Pierre Coursodon. 50 años de cine americano.
Ediciones Akal