Time Without Pity (1957)

Ciclo « Sobre un arte ignorado »

DOMINGO 23 OCT / 19:00h 
CINE LOS ÁNGELES - SANTANDER

TIME WITHOUT PITY (1957)
Tiempo sin piedad

Director: Joseph Losey
Guión: Ben Barzman
Argumento: la obra de Emlyn Williams
Fotografía: Freddie Francis (B&N, 1:1,66)

Dirección artística: Reece Pemberton, Bernard Sarron
Montaje: John V. Smith
Música: Tristram Cary

Reparto: Michael Redgrave, Alec McCowen, Peter Cushing, Ann Todd, Leo McKern, Peter Copley, Hugh Moxey, Dickie Henderson, John Chandos, Vernon Greeves
Productora: Harlequin Productions (GB)
Distribuidora: Eros Films
Duración: 85 min.
Formato: 35mm

Presentación de Time Without Pity en la UNESCO en 1960

Según la opinión de personas competentes, Joseph Losey es un mito. Las personas competentes son las que han descubierto a Welles, Fellini, Kazan, Bergman y muchos otros de méritos no menos ilustres y no menos demostrados. En un mundo en que, según parece, tantos valores se tambalean, no vamos a extender nuestras suspicacias hasta la competencia de los críticos. Por tanto, Joseph Losey es un mito. Les presentamos esta noche la película mítica de un cineasta inventado por nosotros. ¿De verdad habrá algo en la pantalla? Nuestra opinión a este respecto está suficientemente asentada como para que busquemos una confirmación adicional en la aprobación de ustedes. No intentaremos influirles. Juzgarán por ustedes mismos.

¿Qué habrá que juzgar? Hombres, mujeres, sus sentimientos, sus gestos, el decorado de un apartamento, una luz crepuscular en un autódromo, la ira y el terror de una fiera… ¿Es un universo engañoso, la aplicación de recetas dramáticas inspiradas por el “Actor’s Studio”, como se ha dicho, o bien la realidad misma, cuyo soporte fílmico se borra hasta tal punto que los aficionados al cine, a los que no les gusta nada más que las películas, pierden el hilo, se extravían, y denuncian la impostura?

Tal vez el problema consiste simplemente en ponerse de acuerdo sobre la idea de realidad, tal vez simplemente en determinar quién está en el corazón de lo real y quién en la superficie, quién en la eternidad del ser y quién en las fluctuaciones de una inteligencia incierta y cambiante, que existe y mira, y que no existe.

Cuando no hay nada que decir de un artista, es porque no aborda ninguno de los problemas esenciales, o bien porque los ha resuelto todos. Dar rodeos implica poner límites al objeto que se rodea, describir supone que se recorta una cierta figura del universo, a expensas de todo lo que no se describe. Como dice Chardonne, el amor es mucho más que el amor. Tengo la convicción de que si hablara de un perfume aspirado una noche en la nuca tibia de una mujer, o de este palacio que nos ofrece el refugio de uno de sus pliegues subterráneos, evocaría con más precisión lo que nos ocupa, el arte de Losey, que si rastreara las líneas inscritas por este imán en las virutas de las apariencias.

¿Joseph Losey es un mito, o es el esplendor de lo verdadero?

 Michel Mourlet: Sur un art ignoré. La mise en scène comme langage.
Ed. Ramsay, 2008.

Traducción de textos: Javier Oliva