DE LA REPETICIÓN
AL RITMO _
Vittorio De Seta
MIÉRCOLES 30 SEP / 20:00h
FILMOTECA DE CANTABRIA
▸ Pastori di Orgosolo (1958)
El día de un pastor parece estar compuesto de muy pocas cosas: caminar, vigilar el rebaño, encender un fuego, preparar la comida, trabajar la leche. De Seta descubre precisamente en esa repetición una forma de vida completa. En las montañas de Orgosolo, el trabajo no aparece separado del paisaje: hombres, animales y territorio forman una misma economía de supervivencia. Rodado durante el invierno, el documental acentúa además la dureza de ese aislamiento.
Hay una austeridad particular en la película porque De Seta prescinde de comentarios explicativos y deja que sean las voces y los sonidos directos quienes construyan el relato. El silencio del paisaje, interrumpido por pequeños gestos cotidianos, hace que la película tenga algo de observación antropológica, pero también de poema. Pastori di Orgosolo no romantiza esa existencia: la contempla en toda su dureza y, al hacerlo, consigue mostrar la íntima dependencia entre el hombre y la tierra.
▸ Pescherecci (1958)
Aquí no hay tierra firme que ofrezca refugio. Los pescadores de Pescherecci trabajan en el mar de Sicilia durante jornadas extenuantes, sometidos a una economía a destajo que puede mantenerlos semanas embarcados. De Seta filma esa actividad sin convertirla en aventura: lo que aparece es el esfuerzo físico llevado hasta el límite, la espera y la incertidumbre de una existencia cuyo resultado depende de la pesca.
El mar adquiere así una doble condición. Es la fuente de subsistencia, pero también una fuerza que impone sus propias reglas. Las embarcaciones, pequeñas frente a la inmensidad del agua, hacen visible esa desproporción entre el trabajo humano y aquello que intenta dominar. Frente a la imagen heroica del pescador, De Seta encuentra algo más áspero: un cuerpo trabajando dentro de un sistema económico que lo obliga a resistir.
▸ Un giorno in Barbagia (1958)
La cámara parece haberse instalado dentro del ritmo mismo del pueblo. Un giorno in Barbagia observa una jornada en la vida de la Barbagia y encuentra su materia cinematográfica en acciones que, desde fuera, podrían parecer insignificantes: preparar alimentos, trabajar, desplazarse, conversar, cuidar a los animales. De Seta no necesita acontecimientos extraordinarios porque su interés está precisamente en hacer visible aquello que normalmente queda fuera de las representaciones.
El resultado tiene algo de retrato colectivo. No hay un protagonista que concentre la mirada: la comunidad entera aparece organizada alrededor de sus propios ritmos y costumbres. Por eso el tiempo resulta tan importante como el espacio. La película registra una sociedad todavía vinculada a formas de vida preindustriales y, al hacerlo, conserva algo que estaba ya próximo a desaparecer. Un giorno in Barbagia funciona así como un documento de una vida cotidiana que el cine convierte en memoria antes incluso de que desaparezca.
▸ I dimenticati (1959)
Hay algo profundamente significativo en que el camino hacia Alessandria del Carretto simplemente se termine. El camión ya no puede continuar y las mercancías tienen que seguir a lomos de mulas hasta alcanzar el pueblo. La interrupción de la carretera resume, casi sin necesidad de explicaciones, la situación de una comunidad aislada en las montañas de Calabria.