Jacques Rivette: Scènes de la vie parallèle

Les dames du Bois du Boulogne (1945) 

LUNES 29 NOV / 19:00h
CINE LOS ANGELES - SANTANDER

Director: Robert Bresson
Guión: Robert Bresson, Jean Cocteau. Novela: Denis Diderot
Fotografía: Philippe Agostini (B&N, 35mm, 1:1,37)
Dirección artística: Max Douy
Montaje: Jean Feyte
Música: Jean-Jacques Grünenwald
Reparto: Paul Bernard, María Casares, Elina Labourdette, Lucienne Bogaert, Jean Marchat, Yvette Etiévant, Marcel Rouzé, Nicole Regnault, Lucy Lancy, Emma Lyonel
Productora: Les Films Raoul Ploquin (Francia)
Distribuidora: Consortium du Film
Duración: 90 min.
Formato de proyección: DCP (copia restaurada)

*Presentación: José Luis Torrelavega

Les dames du Bois de Boulogne

Segundo largometraje de Bresson, caracterizado por unos diálogos y un estilo de interpretación de estilo elevado y teatral que están, para mayor placer del espectador, en oposición a las teorías que el autor sostendrá -y tratará de poner en práctica- más adelante. Tomada de Diderot (Jacques le fataliste), la anécdota podría haber dado lugar a un perfecto melodrama popular. La venganza, la maquinación y la vergüenza ligada a una mala boda son los motores principales de la intriga, sin olvidar el espectacular giro final: la maestra del juego lo pierde todo, y hace la felicidad de aquellos a los que quería perder. Es apasionante observar hasta qué punto la diferencia entre melodrama (popular) y tragedia (noble) se sostiene solo por una cuestión formal y, de manera más precisa, por una elección formal. Bresson, que eligió la tragedia, se esfuerza por borrar lo novelesco, lo imprevisto, la relativa inverosimilitud de las peripecias. Atenúa también todo lo posible las rupturas de tono (cf. en concreto, la elipsis de lo trivial en una maquinación cuya base reposa en ello). Busca la sobriedad -e incluso una cierta pobreza- en la elección de lugares y decorados. Valora la decencia y la contención en la expresión de los sentimientos. Incluso en el clímax de sus frustraciones de amante rechazado, Paul Bernard mantiene una exquisita dignidad. La nobleza del estilo nace aquí de una mínima tolerancia a las asperezas de la intriga, a dejarse arrastrar en el movimiento exterior de las pasiones. Solo su fuego interior se juzga digno de nutrir lo trágico de la obra. Solo él confiere su brillantez al relato, su radiación un poco seca, que no procede de los objetos o del marco, sino de los seres. En su refinada coherencia, la obra resulta admirable, como lo son también, en su desorden y su “indecencia” barrocos, ciertos melodramas populares.

Jacques Lourcelles. Dictionnaire du cinéma. Les films

Traducción del texto: Javier Oliva